Historias que invitan a pensar 30

Historias que invitan a pensar (30)

 

En un libro llamado “Viaje interior” relata así Romain Rolland lo que sintió tras la muerte de su madre: “¡Qué lejos está ahora!...Se ha desprendido…Pero al desprenderse, me ha desprendido también a mi casi por completo. Ya no me tengo sobre el suelo sino por la extremidad de mis profundas raíces y algunas ya, deshaciendo sus anillos, se salen de la tierra y se levantan hacia el cielo. Ahora “soy el vado” de una orilla a otra.”.

Pensamos que el cuerpo siempre se mantiene ligado a la tierra, mas no es así. El niño se cae y tropieza con facilidad, disfruta con los saltos, las volteretas y las cabriolas y, poco a poco, se afinca en el suelo y comienza a enraizarse. El adolescente siente ya la posesión de ese apoyo y esa fuerza que lo llevan a anhelar lo celeste y lo heróico. La gravedad lo asienta y el anhelo lo llama a transcenderla. El hombre  que ya ha perdido a algunos de sus seres queridos comienza a habitar en una región intermedia entre los que moran en la tierra y en esa región de los muertos que llamamos cielo. Tal vez el estilo sea la unión de las edades: el juego del niño, la vitalidad del adolescente, el alma del hombre. Juego, vitalidad, estilo. ¿Quien sabe si en la obra lograda no se aúnan en un solo cuerpo?.

Del plomo a las alas nuestro cuerpo va pasando por estados intermedios a lo largo de la vida. Las emociones lo catalizan. La amistad y el amor lo afianzan a la tierra y, ala vez, lo dan alas, lo transforman en puente. La pesadumbre lo curva y lo vence. La tristeza lo ovilla como el sueño. En la alegría el alma hace cabriolas como los niños y el cuerpo se expande.

Nuestro cuerpo, siempre el mismo para la mirada de la “ciencia” y, sin embargo, distinto en cada edad y  con cada emoción para el que sabe ver.

 

            Javier Estangüi Ortega

 

 

muere y llega a ser

Muere y llega a ser

“Stirb und werde” era una de las divisas de Goethe. El mismo experimentó a lo largo de su vida varias muertes y resurrecciones porque sabía que la vida entregada machaconamente a un plan, la vida dirigida tan sólo por un proyecto que avanza como un ejército ordenado con el general cerebro al frente puede ser una deserción de nuestro auténtico destino. Y por eso se entrego a esos procesos dolorosos de muerte y resurrección que tanto le inspiraron en su obra. Conocía el arte de dirigir, si, más también sabía el arte de danzar cuando ni la música ni la partitura brotaban de su voluntad sino  de una fuente más profunda: el anhelo más hondo que albergaba.

En esos momentos vamos y somos llevados por una fuerza superior. Despertamos en una ciudad, ante  un rostro, un jardín, y todo se troca misterioso porque misterioso ha sido la metamorfosis que nuestro ser ha experimentado. Todos sus poemas, decía, eran poemas de ocasión, es decir ajenos a un plan previo, fruto de una aceptación a lo que la vida regala y hurta como una gran marea. El no llamó “caos” a ese dejarse afectar por la realidad. La muerte estaba en la forma petrificada, en el destino que se crea a fuerza de dar la espalda a la vida. En esas tormentas en las que se bautizaba y de las que nunca salió destruido sacó lo más profundo de su creación. El daba forma, mas la forma suprema fue siempre para el la vida cuya totalidad nunca podemos abarcar.

 

            Javier Estangüi Ortega

 

 

anoche tuve un sueño

 

ANOCHE TUVE UN SUEÑO: EL INDEPENDENTISMO ALCANZABA SU MÁXIMA PLENITUD EN EL ESPACIO

 

 

 

Encendí el televisor. El cohete ya estaba puesto en el altar. Desde la lanzadera espacial de Cabo Cañaveral, estación con olor a Coca-Cola, retransmitían la emocionante puesta en órbita de los últimos ex-presidentes autonómicos y colaboradores cercanos. Los lanzamientos de galácticos (vete a hacer gárgaras en España; hermanamiento con el cosmos, cuando el mundo no es España),  tendrían lugar hoy, según el diario Today.

 

Los nervios no nos dejaban parar. Un sentimiento de tensión y alegría y la conciencia de ser de otro modo nos embargaba. El mayor espectáculo del mundo iba a comenzar. Emoción y ansiedad se tocaban las tangentes. “¿A quién le toca hoy?”, preguntó a nadie en concreto un cincuentón con cara de buena persona, “a un sinsorge de un partido bisagra; un tal Más según parece”, “le echará de menos la familia”, “no creo; es uno de esos que cuando estás comiendo con él siempre echas en falta a alguien”, respondió un faraute que estaba al loro y tan dispuesto a intervenir como los EE.UU. Millones de bocas abiertas contemplaban de lejos el evento. Abrigado con un plumón, desde un atril de metacrilato, el discurseador oficial hacia los honores. “¡Descubrirse! ordenó una voz marcial que abría el homiliario. “El fin del hombre es Dios, y a Él tiende esta criatura. Acoge, pues, Señor en tu seno al réprobo que te mandamos, olvida lo que hizo, y llegado el momento del impulso mesiánico, que no se te tuerza. El Verbo le seguirá. Per secula seculorum”. La impecable plegaria dio la batuta a Lucas de Holanda, quien con singular acierto dirigió a la coral los “Remama Huevos”, declamadores provenientes del principado de Cataluña, que con buena modulación y transporte de notas interpretaron “loado sea el Señor”. Pese a la acústica del auditorio, sin galería de susurros que favoreciese la física del canto, la declamación nos hizo ver el futuro con mucho optimismo. Salvo los que son impotentes frente a la armonía, que por tener retraso en el crecimiento musical una mera nota les causa sarpullido, el resto del personal, ora aplaudía, ora daba vítores.

 

Hecho como uno de nosotros aunque por sus rasgos fisonómicos parecía  Sabeo, sujetado del cuello por un artificiero-lapa que llevaba el sombrero a lo charrán, asomó la persona de destino. “Puesto que para ti ya nunca va a lucir el sol, tienes derecho a decir lo que quieras; tienes derecho a guardar silencio; tienes derecho a persignarte y tienes derecho a un helado; ¿lo tomas o lo dejas?”, preguntó un sayón de honda mirada (“mirar esa mirada”, apuntó la rapacería), luego de leerle la carta de privilegios. “¿Perqué em llanceu a léspai? (porqué me lanzáis al espacio)” objetó en su lengua prístina, mucho más sufrida por ser la usada en la Diada, “¡para quererte mejor!”, se escurrió con cachondeo el verdugo, “¡auxili, auxili!”, barbotó el interfecto con escasa consistencia, “¡mantén el tipo!”, animó una pantorrilla de la organización manos limpias. “Aquí el que no corre, vuela”, cayó en el chiste fácil el pijotero de turno.

 

“No sé on posar-me a redactar un dissentiment” (no sé dónde ponerme a redactar un dissentiment), observaba el precípite medio mareado, como si se hubiera atizado las obras completas del Terence Moix. Un perfecto caballero de voz clara y transparente, metió baza. “No te dejes nada en el tintero, amigo, que mira donde vas a ir a parar”, aventuró delatando con su mano un cohete sin timón. Se sentía tan acongojado que no tuvo tiempo ni para pensar en el dichoso Estatut. “El procedimiento ha perimido”, sancionó raudo el régulo de la base. “No son maneras”, lamentó un espíritu sano. Nadie se dio cuenta de que por aquél entonces ya padecíamos una crisis de valores. Privado del derecho a perorar, nada se oponía a la buena acogida que con total sinceridad y estelada en mano le dispensara la sección con corneta del Camp Nou, interprete para él de la alegre tonada “lágrimas negras”.

 

Su apellido con minúscula, el intemperante “y tú más”, que a tan buenas relaciones de vecindad había contribuido en el espacio del Parlament, no había lugar. Ni siquiera el tres per cent (tres por ciento) que ofrecía al cohetero dio resultado. La suerte estaba echada. Iba a descansar en el Señor. Se perdería irremisiblemente en la eternidad. Como las religiones, había vivido de herejías. Atribuía sus errores a una aberración entre las estrellas y la Mare de Déu de Monserrat (La Moreneta). “Cuando pasan de castaño oscuro, en términos de gestión, existe una reacción igual y en sentido contrario al desafuero”, afirmó Lunático el psiquiatra, que las cogía al vuelo. “Sr. Más, ¿quiere decir algo antes de chocar con el Altísimo?”, ofreció el polvorista que le custodiaba.¡Me cago en Dios y en la Virgen Santa!”, gritó de forma estridente según le aproximaban a la lanzadera. Una patada en su natura, que desencadenó los aplausos de algunas criaturas enloquecidas, le puso en el buen juicio. Le encapsularon. “Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza”, sancionó el capellán.

 

“¿Velocidad de escape para no volver nunca más?”, “1/16 parsecs trinarios” (“Están tan atados al pesebre que cuesta Dios y ayuda ponerles en órbita”, interpoló un espontaneo). ¿”Malquerencia propulsora de elevación, descontada la pérdida de energía por fricción?”, “un billón de kilopondios de empuje, en sistema planetesimal”, “¿combustible para la ignición?”, “biogás en chorro supersónico”, “¿pasillo aéreo para las ninfas del culo?”, “despejado”. “¿Tiene bebibles y comestibles?”, “los suficientes”, “pues que apoye los dientes en el ronzal; comienza la retrocuenta”. “Tres, dos, uno, ¡piérdete!”. Con el pelo cortado al cero, el otrora mandatario arañaba la puerta, y quizás por simple aprensión, se quería bajar a medio partir jurando que era recuperable. Parece mentira la expresividad que ganan los políticos en el espacio. De cara a la galería, imitó su mujer el chasquido de un beso, declamó y se fue.

 

Como un ninot de falla, fuegos ignipotentes alumbraron los pies del artefacto, y éste, sin perder su fulgor, girando a la velocidad de Fred Astaire circunvaló la tierra describiendo una órbita elíptica a escasos años luz de distancia. Pronto el deseo de mirar se desvaneció. En España habían dado el paseíllo a tanta gente durante la guerra civil, que ya estábamos familiarizados con estas prácticas de prescindencia. Únicamente los niños sentían curiosidad. ¿Y qué hacen a los que no despegan?”, “les meten un cohete por el culo”, “¡como mola!”. “¿Y ya no vuelven?”, preguntaron al alimón Sordi Pujol y Mordi Pujol, gemelos de la Rambla. “A veces el cielo los devuelve como meteoros para que sigan puteando”. “¿Y no habrá otras ventanas, aparte de las de casa y las del universo, papi?“, “en la Comunidad de Madrid hay una ketecagas: la ventanilla única. Que no sirve para nada”, “ketecagas” dijo el chavalín, que era la horma de su zapato.

 

 

 

Fdº.: Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España

 

las subvenciones

 

                                               LAS SUBVENCIONES

 

                El principio básico, cuyas excepciones podrán discutirse, que debe orientar el uso del dinero público en una sociedad moderna es éste: “cualquier asociación u organización política, económica, o cultural nacida en el ámbito privado, y  que no es capaz de sostenerse económicamente  a sí misma no tiene derecho a existir”. Las subvenciones son la piedra angular del Estado de Oligarquía de Partidos. ¿Existe la subvención a las Organizaciones Empresariales para la defensa de los empresarios emprendedores o para marcar el espacio en el que debe moverse cada uno de ellos y para limitar la libertad de los empresarios a cambio de información o de contratos?, ¿ existe la subvención a los sindicatos para que éstos defiendan a los trabajadores y hagan la revolución o para que mantengan a los trabajadores impotentes y desorganizados?, ¿existe la subvención a los partidos políticos del sistema para que éstos fortalezcan  la democracia y profundicen en ella o para que monopolicen el poder político y ocupen las instituciones atendiendo sólo al interés del propio partido?, ¿existen las subvenciones a los artistas para que éstos ofrezcan a la sociedad una cultura de calidad en la que el pueblo pueda reconocerse o para que  establezcan alianzas con algún partido del que, a cambio de la subvención, se convierten en propagandistas caza-votos?.

                Y para quien sostenga que es posible que así sea, pero que sin estas organizaciones, y hasta que no haya otras que puedan cumplir sus funciones, estaríamos indefensos, habrá que replicarle que es ahora cuando estamos completamente indefensos, y que así permaneceremos hasta que seamos capaces de crear nuestras propias organizaciones, es decir, hasta que no seamos capaces de defendernos a nosotros mismos.

Francisco Javier Martín Campillo

España:crónica de una muerte anunciada

ESPAÑA: CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

 

         Generación tras generación, de la cuna a la tumba, hemos de habérnoslas en una tierra donde el sentido común siempre llega tarde. Una tierra  de andar sonámbulo que, parafraseando a Chesterton “recibe tragedia y devuelve comedia”.  El pueblo, adormecido con maracas y sonajeros, sólo es capaz de organizar festejos y charangas. En el entretanto, representada la nación por un arco iris de banderas, la disipación es el pan de cada día. España, como una mujer que se marchita, se nos escapa de entre los dedos.

         Sombra refractaria de una auténtica democracia, la transición hizo que la corrupción fuese el verdadero nexo de unión entre vencedores y vencidos. Así pues, los prohombres de aquélla metamorfosis de los 70, abatieron la esperanza de nuestro pueblo, tunearon el viejo sistema, y lo que es peor, hicieron que los españolitos perdiésemos la capacidad de pasmo. Esas conciencias impermeables nos hicieron ser lo que ni de lejos comprendíamos. Malquistar una región con otra es, pura y simplemente, fiel reflejo del fangal en el que nos metieron. ¿Qué nos ha pasado?.  El magistral retrato realizado por Alexis de Tocqueville en su obra “La Democracia en América”, tiene plena validez sociológica. “El pobre ha conservado la mayor parte de los prejuicios de sus padres, sin sus creencias; su ignorancia, sin sus virtudes; ha admitido, como regla de sus acciones, la doctrina del interés, sin conocer la ciencia, y su egoísmo está tan desprovisto de luces como lo estaba antaño su devoción. La sociedad está tranquila, no porque tenga la conciencia de su fuerza y de su bienestar, sino al contrario, porque se cree débil y enferma; tiene miedo a morir al hacer un esfuerzo: cada cual siente el mal, pero nadie tiene el valor y la energía para buscar lo mejor; se tienen deseos, nostalgias, penas y alegrías que no producen nada visible ni duradero, semejantes a pasiones de viejo que no conducen más que a la impotencia”. Larra, que no dejaba títere con cabeza, decía que la enfermedad hispánica procedía de la mala calidad moral, cultural e intelectual de sus habitantes.

Escarnecida España, anda en este tiempo aciago como un boxeador sonado que no sabe si viene o si va. Pero se ha acabado la desesperante tregua. Llegó la hora de la verdad. Ahora, lo que se pone en solfa desde dentro, es si a un grupo de irresponsables cegados por el superego les vamos a permitir actuar como una avanzadilla de intereses exógenos. Me explico. Por el valle de lágrimas de la crisis desfilan intereses muy contrapuestos. Uno de ellos, naturalmente, tiene que ver con nuestros prestamistas.  Que contemplan con estupor que no tienen interlocutor válido para negociar absolutamente nada. Porque el gobierno de turno es permanentemente desautorizado por unas comunidades que no se dejan aquietar. En el pináculo sólo hay sitio para mí, dice uno. A ver cómo le hinco el diente al presupuesto, piensa otro. Y los demás, erre que erre. En esta tesitura no sería de extrañar que aplicando modelos de prevención de contingencias, hubieran pergeñado para nuestro país un futuro similar al que le espera a Bankia: trocearle. Que es una forma de evitar que el riesgo venidero, en su actual dimensión, sea recurrente. Porque la supervisión a que serán sometidos los pequeños estados resultantes ya no será delegada a un gobierno de voluntad pusilánime, sino que la efectuará en primera persona la CEE; es decir Francia y Alemania; es decir: los acreedores. El algoritmo de resolución se denomina “divide y vencerás”.

         En medio de una crisis económica sin par, lacerado el nombre de España en los distintos ámbitos internacionales, se da pie al tratamiento de choque. Obsolescencia planificada que presumo tendrá las siguientes fases:

1)   Solicitud a Bruselas de la modificación de la normativa europea, a fin de pedir la integración de Cataluña y Vascongadas como estados de la UE.

2)   Intensificación de la campaña de adoctrinamiento (chauvinismos étnicos, agravios históricos, etc...).

3)   Consulta al cuerpo electoral autonómico.

4)   Declaración solemne en sede parlamentaria de la voluntad independentista.

5)   Secesión unilateral.

6)   Reconocimiento de los nuevos estados por parte de algunos países.

7)   Segregación de activos.

 

         Entreverada, podría estar la continuación de una crisis financiera que no ha hecho más que empezar. Porque como ya no se puede pagar con la moneda del consumo, es verosímil que aumente el número de empresas quebradas en un círculo vicioso que alimentado por el incremento de la morosidad, contribuya a deteriorar aun más el balance de los bancos, y por ende, su solvencia. Los nuevos dioses vestidos de paisano, las agencias de calificación, harán el resto. Y como el andamiaje que tenemos ya no se sostiene, España, con la mortaja puesta, espera el estruendo final.

 

 

Fdº.: Muerteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España

¿MONARQUÍA O REPÚBLICA?

 

 

¿MONARQUÍA O REPÚBLICA?

               

Ruiz Zorrilla, uno más de los republicanos por despecho que en la España ha sido, encontró una fórmula que todavía cabe analizar con detenimiento: “No habrá Democracia en España hasta que no haya República, y no habrá República hasta que la clase media no sea republicana”. Cuando a su contemporáneo Francisco Giner de los Ríos se le preguntó “Monarquía o República?”  Contestó “Democracia”, y cuando por segunda vez se le volvió a hacer la misma pregunta dio la misma respuesta.  Para él el tema de la Jefatura del Estado era accidental, secundario.

Las dos repúblicas que han existido en España han gozado tan poco tiempo del poder  porque las oligarquías que lo poseían le  habían abandonado,  lo habían dejado prestado, para reorganizarse y  recuperarlo. La Segunda República sobrevivió algo más  (si es hubo solo una Segunda República), porque disponía de los cuadros formados en la Institución Libre de Enseñanza. Ambas fueron incapaces de mantenerlo porque no fueron integradoras. Los españoles hemos sabido entender que el adversario político no es un hereje que se niega a reconocer la verdad, sino un compatriota que tiene igual derecho que nosotros a defender sus intereses.

¿Monarquía o República? ¿Y quiénes van a gobernarnos? Y cuando digo “quiénes “no pregunto por quién va a detentar la Jefatura del Estado o por quién va a participar en el Gobierno,  hablo de quiénes van a ocuparse de la administración política en todas las instituciones del Estado. ¿Van a ser los  mismos políticos que ahora lo hacen viciados por la corrupción? Cualquier cambio político que  se produzca debe asegurarse de que no va  a servir para garantizar la inmunidad de los delincuentes, para que nos sigan gobernado los mismos incompetentes,  y para avanzar más aceleradamente hacia la catástrofe.

Francisco Javier Martín Campillo

el perpetuum mobile

El perpetuum mobile

 

No han sido las  llamadas “nuevas tecnologías” o los descubrimientos de la biogenética el logro mayor de finales del siglo veinte y principios del veintiuno, sino el descubrimiento del sueño que persiguieron tres y cuatro siglos atrás: el logro del perpetuum mobile. Y ha sido gracias a la revelación insospechada de que habíamos errado en su búsqueda por haberlo perseguido fuera de nosotros: pues el perpetum mobile somos nosotros mismos. Así al igual que las “matrioskas” cada una de cuyas formas encubre otra más profunda, nosotros, gracias al Dios Mercado y su mano invisible, despojados de la tradición, del pensamiento, de los remansos del amor, hemos descubierto nuestro núcleo genuino: el perpetuum mobile, la actividad sin tregua y sin descanso, la irrequietud permanente. Y hemos declarado enemigos a aquéllas rémoras que nos impiden nuestra realización total: la contemplación, la cultura, el rito, la serenidad, la ternura.

He visto a mujeres que hacían “footing” al tiempo que empujaban un carricoche de bebés. He visto a turistas que, en sitios de una belleza que cortaba la respiración, bajaban la ventanilla del coche para tomar unas fotos y salían de estampida. Porque la vida, según la filosofía del perpetuum mobile, no está para ser celebrada sino para ser exprimida. El saqueo del ser humano, el robo de lo que podría llegar a ser, el robo de lo invisible, la limitación del horizonte y el abajamiento del cielo forman parte de la esencia del nuevo hallazgo.Robo que no deja huella, porque ¿Quién echará de menos lo que se le ha sustraído preventivamente?.

El desarraigo, la abolición de las fiestas, el que se multe al ser humano por enfermar, la colonización completa de la mente y del silencio, y la actividad febril incluso en los llamados momentos de “ocio” pertenecen a la esencia del perpetuum mobile. Su muerte, su no poder más, será redefinido como un gran tropiezo.

 

                                 Javier Estangüi Ortega

el Hombre de Estado


EL HOMBRE DE ESTADO


Ciertamente no es nada fácil caracterizar a un Hombre de Estado, lo más frecuente y lo más recurrido es definirlo como aquel que piensa antes en el Estado que en sí mismo, pero no nos permitiremos caer en esta superficialidad. El Hombre de Estado no necesita ser discípulo de Bismarck ni de Maquiavelo, el Hombre de Estado es el que piensa antes en las instituciones que en las personas, el Hombre de Estado es el que está pendiente del juego de las instituciones y no liga su destino a las personas que las ocupan. Su juicio sobre las instituciones es siempre histórico y nunca personal, no es o deja de ser monárquico porque el rey sea simpático o antipático, vaya de caza y sea a no sea fiel a la reína. El Hombre de Estado está preocupado porque las instituciones funcionen, su defensa de las instituciones no es a costa de ocultar la deshonestidad de las personas que las representan, pero sabe que las instituciones valen, o deben valer, más que esas personas.


Francisco Javier Martín Campillo

historias que invitan a pensar 29

Historias que invitan a pensar (29)

 

En su último libro “Los hijos de los días”, relata Eduardo Galeano el concierto que uno de los violinistas más virtuosos, Joshua Bell, realizó en una estación del metro de Washington. Apoyado contra la pared, junto a la basura, toco obras de Schubert y otros autores durante tres cuartos de hora. Mil cien personas pasaron sin detenerse un instante. “Siete-relata el autor-se detuvieron durante algo más de un instante. Nadie aplaudió. Hubo niños que quisieron quedarse, pero fueron arrastrados por sus madres…El diario The Washington Post había organizado este concierto. Fue su manera de preguntar:

-¿Tiene usted tiempo para la belleza? “.

Por su parte el psicólogo Abraham Maslow distribuyó por las paredes del metro dos fotografías de la misma persona. La primera cuando era bebé (el rostro alegre, aureolado y resplandeciente). La segunda treinta años después (rostro cansado, cabizbajo, apagado). Al pie de las fotografías se preguntaba:¿Qué ha pasado entretanto?.

Sería injusto, tanto en uno como en otro caso echar la culpa exclusivamente a la sociedad que nos alista y nos ciega y cuyo deseo último es convertirnos en productores y consumidores eficaces. Ciegos y sordos, por lo que se ve, al reino de la belleza cuando, como ratas en un laberinto, corremos en pos de las mil urgencias que, decimos, nos reclaman. También hay que decir que ha pasado el tiempo, que la ilusión ha chocado con la vida y ésta última la ha moldeado, que, tal vez, haya muerto algún ser querido y que se ha descubierto que la vida, ese don que se nos ha dado, quiere que ardamos y retorcernos como hace el fuego con las formas que abrasa, y no que permanezcamos en nuestra forma original.

De la vitalidad, al estilo y, por último al alma. Porque el rostro tajado, arrugado y labrado del anciano como tierra a la que los surcos han herido, lleva como un palimpsesto las huellas de su historia. Y tal vez ese hombre o esa mujer que no se han parado ante la música, sin embargo, se recobren y abracen con ternura a los que aman. Todos dejamos pasar esas llamadas que nos hace la vida y la belleza y no por ello estamos condenados. Siempre es tiempo. El “ahora” es el comienzo de un reino.

 

                          Javier Estangüi Ortega

estabilidad institucional



ESTABILIDAD INSTITUCIONAL


Si existiera un Centro Superior de Formación Política en nuestro país, por donde debieran pasar todos los que pensaran dedicarse a la política , y en ese centro se les indicara cuáles son los principales problemas políticos que históricamente somos incapaces de resolver, sin duda uno de los primeros sería el no haber existido estabilidad institucional. Esto fue patente en el siglo XIX, pero también lo fue en el XX y lleva camino de serlo en el XXI. El golpismo, la falta de respeto a las instituciones, el romper o amenazar con romper las reglas de juego, son moneda corriente de cambio entre nosotros.

Todos los regímenes políticos que hemos padecido en la España contemporánea han sido producto de pactos oligárquicos, de manera que se han producido dos situaciones históricas, la primera es que todas las oligarquías participan en el pacto, y la segunda es que una de ellas se impone a las demás, en cualquier caso todo responde a un “pacto” medieval y a un “sólo participo sólo porque me conviene”. Las ambiciones políticas, para muchos, se sitúan fuera del sistema.

Viene ésto a cuento de la deprimente situación que se ha producido de nuevo en nuestra vida política, reputados republicanos juancarlistas claman que su republicanismo ha perdido el apellido y se impacientan por derribar la monarquía. Habría que preguntarles ¿qué pensáis poner en su lugar? El modo en que funcionan entre nosotros las instituciones desesperaría a los funciona listas: son cáscaras, fachadas, envoltorios de cartón piedra, ni se sabe cuál es su función, ni por asomo se piensa que valen más que quién las ocupa. Uno de los pasatiempos principales de los españoles es quemarlas, a ellas y a los que las representan, como a los muñecos de las fallas.


Francisco Javier Martín Campillo


camposantos y lápidas

Camposantos y lápidas

 

Existen muchos libros sobre la relación del hombre con la muerte. Todos narran como se ha ido alejando a los muertos de los vivos. Hubo un tiempo en que algunos muertos fueron sepultados dentro de las iglesias, posteriormente se los llevó al claustro y más tarde, alegando razones higiénicas, se los trasladó a las inmediaciones del templo, como aún hoy se pude ver en algunos pueblos. Mas lo habitual es que se los aleje de los templos y del centro de la ciudad hacia arrabales donde ni tan siquiera se los sepulta bajo tierra. No cabe duda de que a ese alejamiento en el espacio le ha correspondido también un debilitamiento en el recuerdo. Ernst Jünger, cuando disponía tan solo de unos días para conocer una ciudad, pedía que le mostraran el mercado y el cementerio porque, según decía, así se hacía una idea de cómo se trataba a los vivos y a los muertos. Él mismo confesaba que  el camposanto de nuestros muertos queridos está en los corazones. Es así y cada vez será más así, si es que llegan a estar en éstos, porque en una cultura que enmascara la muerte y la oculta, ¿cómo será posible el recuerdo de lo que constantemente se vela en ausencia, además, de señales y de huellas que lo inciten? .El duelo entendido como perturbación, como “estrés post-traumático”, tal y cómo lo redefine esta psicología ciega y sorda para con lo humano, los requerimientos a volver cuanto antes a la llamada “normalidad”, la llamada a cerrar las heridas aún sin dar tiempo a que éstas mismas cicatricen, todo conspira en la sociedad del manténgase en forma-( como la llamó Richter)- a un olvido permanente no sólo de los muertos sino de nuestra condición de mortales.

Y, sin embargo, o tal vez por eso mismo, en una civilización que carece de remansos y que no da tregua al ser humano, los cementerios desacralizados por lo demás, se han convertido en una especie de refugio; como si los muertos devolviesen a los vivos la prenda de una sabiduría póstuma. Y así allí inspiran y dirigen la palabra. Juan Rulfo contaba como tomaba de los cementerios los nombres de los personajes de sus novelas. De ellos saco el hermoso nombre de “Pedro Páramo”. Por su parte las inscripciones mortuorias nos dirigen, en muchas ocasiones, inolvidables palabras. Desde el jocoso “Perdonen si no me levanto” de Groucho Max ,que intenta despojar a la muerte de su hierro, a la tumba de Rilke cuya lápida dice:” Oh rosa, pura contradicción, alegría de no ser sueño de nadie bajo tantos párpados” o la del poeta francés Jules Superville, con cuya belleza me quedo, y que lleva grabadas estas palabras:” Esta debería ser la última posta en la que el alma cambia de corcel”.

 

                          Javier Estangüi Ortega

danza y poesia

Danza y Poesía

 

El presente artículo no pretende más que mostrar algunas analogías entre la danza y la poesía. El tema de la danza ha sido tratado, al menos por lo que conozco,  por un poeta, Paul Valéry, en su” Filosofía de la danza” y por un psicólogo, Erwin Straus, en un artículo titulado “El movimiento vivido”.

Ambos autores presentan muchos puntos en común. Ambos parten de la diferencia entre la acción que sirve a un fin claramente especificado y los movimientos del que danza. Si tomamos como ejemplo el caminar que está orientado a la consecución de una meta, por ejemplo, llegar puntualmente al lugar de trabajo, vemos que todos los movimientos están subordinados hacia esa meta y que la primacía del objetivo hace que la trayectoria deseable fuera la línea recta, el camino más corto. El avanzar hacia el lugar que nos hemos propuesto hace que podamos interpretar el espacio que va quedando atrás como “pasado”, el lugar en que transitamos en un momento dado como “presente” y la meta proyectada como “futuro”; es decir, podemos sin dificultad alguna interpretar temporalmente el espacio. Las metáforas que han interpretado la historia desde la idea de progreso, por su parte, espacializan el tiempo y lo representan como una flecha orientada hacia una dirección invariable. Mas, ¿y el que danza?. Su actividad está repleta de sentido. Un sentido que no es el de perderse como el que deambula o vagabundea- pues éstos últimos parecen carecen de un propósito y estar, por decirlo así, a su búsqueda-, ni se asemeja al que se reduce a la persecución de un objetivo previamente planeado por el intelecto. En primer lugar cabe decir que el que danza comienza por sentir la totalidad de su cuerpo y experimenta la unidad cuerpo-mente. No se identifica con una sola parte de su cuerpo ,los ojos y las articulaciones, como suele hacerlo el que camina con un propósito determinado. Según Erwin Straus el tronco móvil comienza “a dominar la figura en movimiento”. También puede suceder que la danza alcance un punto en que la distinción, en el éxtasis, del objeto y del sujeto, quede abolida. Además recuperan su sentido movimientos de retroceso y de giro que serían considerados rémoras en una acción orientada a un objetivo. El retroceder, el girar, el balancearse, acompañan al que danza como si en el mismo acto de danzar el bailarín mismo fuera creando el espacio y no lo experimentara como  dado. Ante todo el bailarín o la bailarina se expresan en cada uno de sus movimientos, lo que apenas sucede en la acción funcional. La danza, por tanto, no busca nada fuera de si misma y libera al hombre de la necesidad y de la utilidad. El mismo acto de celebrar al son de la música, de crear el espacio con los movimientos y de no perseguir interés alguno hace que el hombre recree una existencia que no se agota en lo práctico ni en lo útil.

Por su parte la poesía, como la danza, también libera al hombre del servicio a la utilidad. Veíamos como la palabra prosa proviene de “propsus”, que quiere decir “en línea recta”. El poema, por el contrario, recupera el tiempo cíclico frente al tiempo lineal y a la acción dirigida a un fin. El poema danza en el papel. Por eso no puede reflejarse en el como la prosa. Cada una de las estrofas reúne la música y la danza y, en  su propio final invita de nuevo al comienzo como lo hace siempre una bella canción. También en él, como en la danza, lo esencial es la primacia de la expresión sobre la función. Y entonces, ¿para qué sirven la danza y la poesía, podrá inquirir el prosaico, es decir, el que siempre va “en línea recta”?. Para liberar a los hombres de tener que servir para algo y así conducirles a la dimensión del sentido, donde la vida se revela como celebración y plenitud, más acá o más allá del plan y el cálculo.

 

                       Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 28

storias que invitan a pensar (28)

 

Con lucidez, mordacidad, tristeza y un gran sentido del humor, José Carlos Bermejo, en su libro “La aurora de los enanos”, relata la siguiente historia, llamada “La universidad triste. Un cuento para adultos idiotas”: “Cuenta la antigua leyenda que hubo una vez un maestro muy sabio, y como era muy sabio quiso que los demás seres humanos compartiesen su sabiduría. Entonces creó la Universidad. Pero ese maestro tenía un grave defecto: era muy vanidoso, y por eso quiso que le sucediese alguien un poco más tonto que él. Así fue, y lo mismo ocurrió con su sucesor. De este modo, en la Universidad los maestros empezaron a ser cada vez más tontos, hasta que llegó un día en el que el maestro que tuvo que elegir a su sucesor era tan tonto que no se dio cuenta de que elegía a un sucesor muy sabio y muy listo. Pero este nuevo maestro también tenía el mismo defecto que el maestro fundador: era muy vanidoso, y de este modo volvió a comenzar de nuevo el ciclo, que hasta el día de hoy se repite eternamente”.

 

Los libros de José Carlos Bermejo son un constante acicate para la

inteligencia.¿ Y qué decir del relato salvo que hoy parece incluso optimista?. En realidad el entontecimiento paulatino no se convierte en la inadvertida estupidez que da paso al conocimiento. Mas bien parece que cada uno de los eslabones de esa cadena vela, con esa astucia que tiene el mediocre apegado al poder, porque le suceda alguien más mediocre, sin que se acierte a saber cómo puede romperse el círculo vicioso.

 

                                       Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 27

Historias que invitan a pensar (27)

 

Cuando Miguel Serrano fue a visitar por segunda vez a Jung, se enteró de que el sabio había fallecido. Uno de los hijos de Jung lo invitó a pasar a la casa, le condujo al jardín, y le dijo: “Bajo ese árbol que ve allí se solía sentar mi padre. Tras su muerte hubo una gran tormenta, infrecuente  aquí en esa época del año, cayó un gran rayo que hirió al árbol abriendo su corteza”. Serrano, emocionado por la historia, pensó que el árbol herido por el rayo era una señal de que Jung había vivido en profunda resonancia con las fuerzas del Cosmos y, por eso mismo, la naturaleza, a la muerte del maestro, había respondido sintiéndose tocada, emocionada, conmovida.

Miguel Hernández, en un poema dedicado a Lorca, escribió:” Muere un poeta y la creación se siente herida y moribunda en las entrañas, un cósmico temblor de escalofríos recorre la matriz de los ríos y montañas.”

Y en el evangelio de San Lucas, al hablar de la expiración de Jesucristo, se dice:” Era ya cerca de la hora sexta cuando se oscureció el sol y toda la tierra quedó en tinieblas hasta la hora nona”.

Los románticos concibieron el alma como una arpa eólica, una caja de resonancia de la música que brotaba de  la naturaleza. Y siempre y en todas partes se ha entendido al hombre como un microcosmos en cuyo seno se refleja la totalidad del universo. ¿Por qué negar que la naturaleza, en correspondencia con esas almas afinadas que han captado la música del mundo, estremecida por su pérdida, haya querido ,a su vez, corresponderlas ?.

Como historia real o como historia arquetípica, lo cierto es que el hombre siempre ha anhelado esa profunda armonía con el Cosmos. Leonardo en su dibujo del cuerpo humano representa la llamada “armonía de Vitrubio”. Un ser cuyos miembros unen los espacios: norte, sur, este y oeste y cuya alma, podemos suponer, une los tiempos. Y unir, cuando no es indiferenciación, es siempre restañar una herida, abolir una separación.

 

                                     Javier Estangüi Ortega

El Estado de las Autonomías



EL ESTADO DELAS AUTONOMÍAS


Para entender el llamado pomposamente “Estado de las Autonomías”: hay que remontarse, como no, a la transición. Este es el principal problema heredado de la Transición Política y que puede describirse así: en la Transición se nos robó, se robó al pueblo español, pasar por un periodo constituyente y, como consecuencia de ello, vivimos en un periodo constituyente permanente. Para hacer una constitución hay que pasar por un periodo constituyente, no hacerla de tapadillo, es necesario pasar por un periodo constituyente para legitimar la constitución y conseguir que realice su función principal: establecer la estructura del estado.

Hoy sabemos que el interés principal de los políticos de la época no era ese sino conseguir que todos se sentaran a la mesa, y hoy sabemos también que el precio que hubo que pagar a los nacionalistas para que lo hicieran fue ese: no establece un límite a la asunción de competencias, vale decir de poder, vale decir de soberanía, a las autonomías, vale decir a los partidos nacionalistas.

La táctica política fue “hay que darles hasta que se conformen” olvidando que está en la esencia del nacionalismo no conformarse nunca. Hoy en día existen en el mundo Estados centralistas como es el caso de Francia, Estados federales, como es el caso de EE.UU., y existe un bodrio sólo aquí, en España, para satisfacción de multiculturalistas irredentos como Kymlicka y de políticos de zigzagueante trayectoria como Herrero de Miñón, la característica de este bodrio es que cada autonomía establece sus competencias a la carta, que el proceso estatutario nunca se cierra y, lo que es peor, que los gobiernos autonómicos son irresponsables a nivel de recaudación y de gasto, no tienen que cargar con la responsabilidad de recaudar y pueden gastar sin limite .El resultado ha sido la fermentación de redes caciquiles y clientelares donde se utiliza la riqueza de todos para fidelizar los votos, sumado al triste espectáculo de ver cómo los partidos nacionalistas utilizan en el congreso sus diputados para obtener dinero no ya para sus autonomías sino para sus políticas.

¿Terminará todo ésto alguna vez? No terminará ni siquiera cuando catalanes y vascos obtengan la independencia. En ese mismo momento los unos empezarán a reclamar Las Baleares y el Reino de Valencia y los otros el Reino de Navarra.



Francisco Javier Martín Campillo

historias que invitan a pensar 26

Historias que invitan a pensar (26)

 

Transcribo un recuerdo de infancia de Christiane Singer, relatado en su libro “Últimos fragmentos de un largo viaje”.

” Tengo siete u ocho años. Una amiga de la escuela a la que he confesado que escribo poemas me lleva a su casa, a una familia de emigrantes libaneses. Entro en una vivienda miserable como todas las de alrededor del obispado de Marsella en los años de posguerra. Una estancia sombría. La silueta de un anciano en un sillón aparece al fondo. Se yergue lentamente, hasta ponerse de pie. Con la mano en el corazón, se inclina ante mi:

-“Me inclino ante la poetisa”.

Sobrecogida me silban los oídos.

Cuando vuelvo a mi casa corriendo unos minutos después, me siento como elevada del suelo. Aquélla ante la que el noble anciano se ha inclinado todavía no existe. Pero un día llegará a ser.

“Un día, serás”. Esta promesa espigada en la mirada de un adulto ha constituido mi tesoro. La educación no es más que un tejido de miradas”.

 

La niña había recibido la admiración de un venerable anciano. Y ese gesto de reconocimiento la alentó a ser la magnífica escritora que luego fue. La confianza como tesoro almacenado. La mirada que pone sobre el niño una gravedad hermosa exenta del fruto amargo de la reprobación. La  gran tarea interior que florece  allá donde se espera lo mejor de nosotros.

¿Y cómo iba la poetisa a abandonarse confiada al rapto y al abismo de la creación si no llevará en si una reserva de esas miradas que siempre nos aseguran que habrá un camino de retorno, una morada que nos acoge y nos espera?. Las miradas que caen sobre los niños como condenas y las que los elevan. La mejor obra tal vez como resultado de haber sido mirados de niños con veneración, muy por encima de nosotros mismos.

 

              Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 25

Historias que invitan a pensar (25)

 

En una breve pieza de teatro de Gérard de Nerval, un poeta llamado Fabio y un hombre mundano, llamado Marcelli, se enamoran de una actriz. El hombre mundano se dirige al poeta y le invita a desistir y lo despide con las siguientes palabras que rezuman burla: “le creo lo bastante poeta para preocuparse poco de las realidades-Buenas noches, señor Fabio”. Por su parte la actriz, que se había disfrazado de vendedora de flores y no había sido reconocida por el poeta, se dirige a ambos así: “No se del todo si alguno de ustedes me ama, y necesito conocerlos más. El señor Fabio no adora en mi más que a la actriz, quizá, y su amor necesita la distancia y las candilejas encendidas; y usted, señor Marcelli, me parece que se ama a si mismo por encima de todo el mundo, y se conmueve difícilmente cuando llega la ocasión. Es usted demasiado mundano, y él demasiado poeta.”

El amor y los poetas. El amor y la quimera. El amor que encarna, o mas bien el que queda anclado a los arquetipos del alma. ¿Los podemos separar?.

Rilke que manda un encendido poema a Marina Tsvietáieva antes de conocerla. Juan Ramón Jiménez que fue embromado por unos hombres que lo escribían con nombre de mujer desde el otro lado del océano y a la que él, tras leer esas hermosas cartas, estaba dispuesto a conocer, hasta el punto de que los amigos tuvieron que renunciar a la broma fingiendo la muerte de la dama .Los poetas que se enamoran de las Musas porque ellas son de las pocas que no eligen por la figura ni por la edad, sino por el vuelo del alma. ¿Se enamoran del amor o de la mujer real?. ”Nada prueba contra el amor que la amada no haya existido jamás”, escribe Antonio Machado. ¿Necesitan-como piensa el personaje de Nervard-,de la distancia y las candilejas?. Los que  sueñan dentro del sueño de la vida, tachados de románticos y aquéllos otros más domeñadores de sí mismos, clásicos y, sin embargo, que jamás, como los primeros, se curaron del mal y del bien de amores. La secreta afinidad del eterno femenino y de la poesía. Robert Graves sostiene que los poetas, en su origen, rendían culto a la diosa blanca. Erich Neumann destaca la importancia de lo lunar y lo femenino en los poetas. La noche, la naturaleza, lo inconsciente, el sueño, lo femenino. Antes de los dioses olímpicos, antes de la ascensión a la cabeza, la poesía brotó de las entrañas y del corazón, por eso su voz rememora al canto. La poesía se crea y se engendra, se pare. Prosa procede de “propsus”, en línea recta, mas la poesía procede del surco curvo que va dejando el arado en la tierra. El poema, el Uroboros que se muerde la cola y, sin embargo, jamás es autárquico. La remembranza del tiempo cíclico. Ofrenda velada a las diosas y las madres y la amada. La diosa, nostalgia de infinito, la madre, refugio y gestación, la amada, resurrección y canto. Eco de la gestación y de la muerte. ¿o acaso no sentís como se enciende y se apaga el poema como el fuego de una hoguera?. Duelo del tiempo que es también celebración. ¿Y no se puede perdonar a los que son así que jamás sepan discernir lo real de  la quimera?. Son cautivos cautivados. Los dioses, en su paso por la tierra, nos dejaron, dice Novalis, la embriaguez del vino, el jugo de la adormidera y el canto. No los invitéis a una sobriedad que los destruiría. Sus resacas son las heridas de la vida que afina su voz, la anclan a la tierra.

 

                       Javier Estangüi Ortega

Ya no hay solución

                                               YA NO HAY SOLUCIÓN

 

                Sea  cual sea la forma en que el barco se hunda o en que el barco sea abordado y remolcado, lo cierto es que ya no hay solución, y no la hay porque, aunque existieran las medidas que nos salvaran, lo cual es más que discutible, no habría nadie con voluntad de aplicarlas. Unos  y otros han hecho justamente lo contrario de lo que se debería hacer, no han formado un gobierno de coalición capaza de aplicar un plan de salvación nacional, sino que han ocultado la crisis, o al menos han ocultado la gravedad de la crisis, han utilizado la crisis para desgastarse mutuamente,  y han evitado tomar las medidas que debieran haber tomado en aras de un electroralismo barato. Con el embargo a la puerta sólo han pretendido salvar sus muebles. No cabe mayor irresponsabilidad. Los buitres se encargaran de nosotros.

 

Francisco Javier Martín Campillo

ciertas mitologías

 

CIERTAS MITOLOGÍAS

 

Antes de las elecciones generales, economistas de verbo cálido y emocional eyaculación teórica, anunciaban a bombo y platillo la inexorable razón en que se fundamentaba la evolución de nuestra prima de riesgo. No era otra que la falta de confianza en el equipo de gobierno. Descartado, pues, el errático comportamiento de las agencias de rating, que inducen los tipos de interés, bastaría con remplazar el gobierno de turno por otro de más fuste, cuyo programa electoral se conociese después de las elecciones, para infundir a los mercados la credibilidad necesaria. Dicho y hecho. Sin embargo, han bastado tres meses para que el embate de los salvajes de la especulación, dueños del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, haya acabado con esa mitología. Recordemos el timing. A comienzos de año la prima de riesgo de España, que mide el diferencial entre el bono nacional a 10 años y el bono alemán al mismo plazo,  estaba en 320,20 puntos básicos. Hoy cotiza a 390,35; y el IBEX, que inició su andadura  en 8.723,80 puntos (cierre del primer día hábil del año), se ha desinflado hasta los 7.589,50 puntos. Por vencimientos, los inversores extranjeros han vendido 15.836 millones de euros en letras del Tesoro y 37.702 millones en bonos y obligaciones del Estado.  Así, huérfanos de prestigio y carentes de soporte ontológico, despiertan los apologistas  otras  trascendencias. Los altares del crecimiento y de la consolidación fiscal (huelga de la inversión en otros términos), constituyen este nuevo ecumenismo un tanto friqui.  Allí  alcanzaremos el sobreseimiento permanente. Liberados ya del sufrimiento del trabajo (la tasa de paro alcanza el 23,6%), un Nirvana del renacimiento abstracto nos espera. A condición, claro está, de que aceptemos nuevas formas del capital.

“El crecimiento económico hará más por la sociedad que la redistribución de las rentas”, fue la consigna favorita de las políticas reaganianas. Para que molestar al multimillonario Pedro para darle algo al pobre Juan cuando la marea alta levanta todos los barcos. Cabalguemos, pues, en ese vacío teórico  del crecimiento ininterrumpido. Da lo mismo que no haya especie conocida que pueda crecer indefinidamente.  La biología debe rendir tributo a la eficacia. Y la eficacia, a su vez,  no debe supeditarse a sensibilidad alguna. Por eso crecimiento, en términos de PIB, es la producción de armas, de alcohol, de tabaco. Y también de su remedio en los hospitales. Aún aceptado esto, algún pequeño inconveniente si que hay. Por ejemplo, el crecimiento puede incrementarse mientras disminuye la ocupación. Basta con que la productividad crezca más que la demanda. Y por si fuera poco, a un incremento del sector monopolista le suele corresponder un incremento del nivel de desempleo. Pero pelillos a la mar. Que ahora hay que hablar del ajuste fiscal.

“La lucha impositiva es la modalidad más antigua de la lucha de clases”, afirmaba nuestro hoy denostado Marx. Es decir, las reivindicaciones sobre el presupuesto tienen siempre un marco político. Y la crisis actual no es sino una consecuencia de la cada vez más  injusta distribución de la renta disponible.  Las clases medias, para mantener su status, necesitaron recurrir a un mayor apalancamiento financiero. No en vano en “The US Goverment and the Economic Cycle”, puede leerse: “podría argumentarse que en el capitalismo moderno, una deuda creciente (y, por tanto, un servicio de la deuda creciente), no es sólo una condición concomitante, sino quizá también una condición necesaria para el crecimiento económico”. Así que no es una especie de resbalón lo que subyace detrás de la crisis, cuanto una voluntad perfectamente orquestada, una maniobra de golpes de estado sin precedentes aunque incruenta en su apariencia, para desmantelar  los sistemas democráticos abandonando a su suerte a los  que en el argot se denominan “ciudadanos de coste elevado”.  Para ello es preciso que opere una crisis de legitimación política. Producir un círculo que se alimenta a sí mismo. Los grupos de interés mantienen artificialmente alto el precio del petróleo, presionan sobre la deuda, provocan así un altísimo nivel de descontento social que menoscaba la influencia de los parlamentos elegidos democráticamente, y estos, a su vez, son sustituidos por “estabilizadores automáticos”. Decía Melman: “EE.UU ha presenciado la aparición y desarrollo de una nueva clase dirigente que viene definida más por sus relaciones con los modos de destrucción que por sus relaciones con los modos de producción”. La deuda, expresión de poder sobre el presupuesto, ha sido puesta en manos de la aristocracia de las finanzas.  

El prólogo a “La crisis fiscal del Estado”, resume acertadamente la actual situación: “Por una parte,  la clase trabajadora es la que soporta el mayor peso de los impuestos (la que paga las infraestructuras); por otra, esa misma clase necesita una cantidad creciente de gastos (consumo social y gastos sociales) debido precisamente a su condición de clase trabajadora. Puede ser muy bien verdad que cuanto mayor es el grado de explotación fiscal, mayor debe ser el nivel de los gastos estatales y de ahí la necesidad de una explotación cada vez mayor”. Es la contradicción que alienta el discurso de O´Connor. Porque se va a producir un desajuste estructural entre los ingresos y gastos estatales, que conduce, por un lado, a la bancarrota fiscal del Estado, y por otro, a la quiebra del aparato legitimador de los gastos sociales. La empresa monopolística se ha habituado a que se socialicen sus eventuales déficits, y a que se sufraguen por el Estado los costes y gastos sociales (incluyendo las externalidades ecológicas). En este contexto, las necesidades de acumulación y legitimación operan empujando hacia arriba los gastos públicos, como un globo libre, sin más limite que el estallido. Con lo que se mina la única fuente de legitimación del Estado contemporáneo”.

A resultas, el campo educativo, sanitario y asistencial serán los últimos reductos de inversión que tomará el capital universalmente instituido.

 

 

 

Fdº.: Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España.

el despotismo iletrado

El despotismo iletrado

 

Es conocido hoy el énfasis que ponen los gobiernos en extender por dondequiera que sea los “valores democráticos” urbi et orbi. Cuando más mediocre y advenedizo es el poder más mezquinas su acciones .Y más exhibicionista y pretendidamente moralizante se torna su proceder. Pues quien no sabe, o no puede gobernar, no puede compensar ese fracaso sino con una campaña por la propagación de los “valores”. Y como hoy son tantas las mentiras precocinadas y se puede engañar a la conciencia por un módico precio, no es extraño que aquéllos que a fuerza de tácticas y añagazas hayan arribado al poder crean luego que su logro es el resultado de la más suprema excelencia, cuyo deber ahora es extender por el mundo. La psicología sabe de estas compensaciones. Se podría aventurar que, tanto peor es la conciencia real que se tiene, tanto mas la tendencia a  moralizar. Del “que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha”, hemos saltado al “que tu mano izquierda proclame incluso como un logro los desaguisados de tu mano derecha”.

Que de los Ministerios de Cultura provengan eslóganes como “Convivir es vivir”, “leer es vivir” o cosas del mismo jaez, indica hasta que punto, si se quiere reducir la estulticia, no se puede liberar ni dejar ociosos a los mediocres. A los muñidores de tales ideas, si no se les puede cesar, debería pagárseles el sueldo sólo a condición de que no “crearan” nada. He visto en el fondo de algunas aulas exhortaciones como: ”Debes llevarte bien con todo el mundo”, que exigirían poco menos que la santidad a quiénes las siguieran, o “no debes esconder las cosas de tus compañeros, porque no es gracioso”. De serlo, se supone que se podría  hacer.

En Francia discuten sobre la conveniencia o no de mandar deberes a los muchachos. Y, como toda discusión menor, se enconan las “posturas”. Y tan artificialmente como se crean estas polémicas, se disuelven. Bastará que algún pedagogo o psicólogo tenga la idea de llamar “tareas” o “actividades extraescolares” o “refuerzo” o “desarrollo de competencias” a los deberes, para que la polémica se disuelva como azúcar en agua. Todo con tal de no oir la  palabra nefanda: “deber”, responsable de tantas y tantas frustraciones al capricho y de tantos logros de la humanidad.

Asimismo, cuando la propaganda, la destrucción de la cultura y la corrupción moral-origen de la económica-, alcanzan su cénit, se habla incesantemente de la “educación en valores”. ¿Cómo si los valores fueran un añadido que se pudiera suministrar a discreción?. ¿Cómo si la moral fuera una entrega que un individuo hace a otro como un artículo de consumo y no algo que procede de la acción, los ejemplos y la fuerza del carácter( por cierto constantemente debilitado por una educación que busca excusas para todo y que proclama la libertad al tiempo que exonera de la responsabilidad, sólo por la cual el acto es reconocido como libre)?. ¿Cómo si una sociedad que constantemente entroniza lo vulgar y lo zafio pudiera luego formar a ciudadanos ejemplares?.¿Cómo si una pedagogía que enfatiza la adaptación de la educación al mercado pudiera hacer de la escuela el recinto sagrado donde se acoge la verdad, el bien y la belleza?.(Ideas ante, las que por cierto, sonreímos con un cinismo suficiente).

Tanto más de cerca miramos a una palabra, escribía Karl Kraus, tanto más se aleja ella de nosotros. Palabras como “valores”, “solidaridad”, “verdad”,”democracia”, “libertad” y otras tantas, deberían proscribirse .Deberíamos imponernos un ayuno de silencio.

En la fantasía existe una tierra imaginaria. A cada uno de los que naciera en ella tan solo se le permitiría emplear veinte veces cada una de esas palabras esenciales. Sobrepasado este uso ya no la podría pronunciar. Se dirá que es una censura. Si. Pero bastante mejor de aquella a que nos somete la cháchara y el parloteo de los que “educan en valores”.

 

                                   Javier Estangüi Ortega

suicidio ante el parlamento

Suicidio ante el parlamento

 

Un jubilado se acaba de suicidar ante el parlamento griego. La noticia será inmediatamente devorada por otras en ese tipo de censura actual que consiste en orillar lo esencial y saturar de trivialidades, o mezclar ambas cosas para que así se borre la diferencia entre lo sustancial y lo banal. En  eso consiste la frivolidad en la que se educa,  corrompe  y  recompensa hoy a los periodistas.

“El parlamento es el lugar en que el cordero es inmolado”, escribe Octavio Paz en un poema. El anciano lo sabía por experiencia propia. Sabía que “nuestros representantes” son artífices y cómplices de quiénes nos han arruinado, de quiénes han estafado a sus respectivos pueblos y han llamado “crisis” a esa monumental estafa; pues el mal, cuando adquiere proporciones descomunales se torna aparentemente irreal y desborda al hombre de tal manera que incluso pierde su gravedad para trocarse un espejismo o un mal sueño. A él, y esa es su suerte y su desgracia, no le habían podido acunar con las letras de propaganda al uso. Sabía que esos mismos hombres son los que hoy llaman levantiscos a sus pueblos porque no aceptan que sin responsabilidades, depuraciones, ni explicaciones por parte de nadie, se les quiera reducir al silencio y a la condición de costaleros de la ignominia. La irresponsabilidad de los que rompen escaparates puede ser filmada, pero no lo es la de quiénes en sus despachos y en secreto falsifican cuentas, destruyen documentos o evaden su dinero puesto que su conciencia hace ya tiempo que la  han anestesiado por medio de esa misma ideología de mercado que les sirve de coartada y les exime.

Los psiquiatras de hoy diagnosticarán al anciano de “desequilibrado” o “desadaptado”, porque la adaptación, como el buen gusto,  ya se sabe, consiste en no señalar la herida ni quejarse, en consumirse en silencio y apagarse para no ser un aguafiestas ni sobresaltar a los que se divierten o se aturden. ¿y por qué no rendirse a la evidencia y  pagar los gastos de curación al mismo asaltante que nos acaba de herir en la calle y ahora actúa de médico en el hospital?.

¿Y por qué no seguir confiando en que aquéllos que han llevado a una nación a la quiebra económica y moral nos “eduquen en valores” y reconstruyan lo que han destruido?. ¡Qué economía de guerra doméstica!.¡Qué exigencia de flexibilidad al alma!. Si lo conseguimos no nos suicidaremos como el anciano griego, ni sufriremos malestar alguno, ni escandalizaremos más a nadie, porque ya estaremos muertos y necrosados por dentro.

 

                       Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 24

Historias que invitan a pensar (24)

 

“Era un mago del arpa”, dice de él Eduardo Galeano en su libro “Patas arriba”. Y prosigue :”En los llanos de Colombia no había fiesta sin él. Para que la fiesta fuese fiesta Mesé Figueredo tenía que estar allí, con sus dedos bailanderos que alegraban los aires y alborotaban las piernas.

Una noche, en algún sendero perdido, lo asaltaron los ladrones. Iba Mesé Figueredo camino de una boda, a lomo de mula, en una mula él, en la otra el arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a golpes. Al día siguiente, alguien lo encontró. Estaba tirado en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo, con un resto de voz:

-Se llevaron las mulas.

Y dijo:

-Y se llevaron el arpa.

Y tomó aliento y se rió:

-Pero no se llevaron la música.”

 

                    

                            Javier Estangüi Ortega

entre bobos anda el juego

ENTRE BOBOS ANDA EL JUEGO

 

Aunque no sean ases todos los naipes, la Comunidad de Madrid y la Generalitat de Cataluña enseñan hoy sus cartas en las Vegas para que el magnate de los casinos Sheldon Adelson, propietario del grupo Las Vegas Sands, instale unos garitos en sus respectivos predios. En caso de ser agraciada, la Generalitat se compromete a que La Moreneta bendiga todas las mesas de blackjack. Madrid jura y perjura que en una de las habituales visitas que gira a la capital, será el Santo Padre quien consagre a los crupieres. Estando tan parejas las devociones, probablemente sean otras aportaciones de valor añadido las que inclinen la balanza en un sentido u otro. Así, Barcelona alega que ellos, al contrario de la presidenta Esperanza Aguirre, saben existir en el silencio. Madrid, so pretexto de ser necesaria para acceder al futuro mega complejo del tararira, diseña una tarjeta que corte la coca como un cúter. Mejor que la Visa. Para agradar al mundo del hampa, la voluntad de entrega de ambas representaciones  es pues incuestionable. Y es que cuando las hablan de empleo, nuestras comunidades, que tienen más hambre que un maquis, se ponen candongas, y como la permitancia facilita la conductancia, abren sus aposentos a todos los herejes aún a costa de socavar los pilares de la propia honra. Es tal su apasionamiento por la prometedora inversión que no sería de extrañar que hubieran dado la venia para que las pasasen por el hule esta misma tarde. Con tanto cosmopolitismo subido de tono, esas excéntricas del arrumaco, de tanto darse el hocico con supuestas contrapartes, van a cruzarse en las Vegas más que un perro callejero. Parecen olvidadas de la mano de Dios. Todos los emprendedores se las trabajan sin pasar por taquilla. En un abrir de bragueta se ponen a puntillo y hasta de oficio se entregan a la frenética concupiscencia. Tristemente, las autonomías son como son: más infieles que un compromisario. Jamás vi himenes más desgarrados, ni vaginas tan cariñosas, ni bollullos con más puntos g, ni parlamentarios con tanto empeño por dejarse conquistar. Abracadabrante. Sólo les falta señalizar el agujero con un banderín, como en el golf. Como si lo viera, ya imagino a nuestra Comunidad de Madrid convertida en un bazar de jeans entrando y saliendo, en una plaza de tientas, en un concesionario del resobo, o en el corral de la Pacheca. Lo mismo da que da lo mismo. Ni arrodrigonado se va a enderezar su currículum.

 

Aunque dan para escribir una enciclopedia de indecentanzas, las condiciones para que tal inversión prenda no tienen nombre. Por llamar a las cosas pasajeras por su nombre. Dejar de lado la ley, o dicho de otra manera, que reine la ley de la selva. Exención en el pago de cuotas a la Seguridad Social de los empleados, de impuestos municipales, regionales y estatales durante dos años. Cesión de suelo público, incluidas expropiaciones y ventajas en la fiscalidad inmobiliaria durante diez años. Privilegios legales para la contratación de personal extranjero, entre otros, agilización de la concesión de permisos de trabajo. Desregulación del personal empleado, modificando, si fuera necesario, el Estatuto de los Trabajadores. Cambios en la legislación sobre la prevención del blanqueo de capitales, con flexibilización de los controles. Eliminación de la ley antitabaco dentro del complejo. Autorización de la entrada a menores y ludópatas reconocidos como tales, y como colofón, el Estado prestaría un aval para que la propietaria pueda obtener un préstamo de 25 millones de euros a través del Banco Europeo de Inversiones. Y dicho lo dicho, ¡a divertirse!. Que la fe ha sido sustituida por una apuesta.

 

Luminotecnia de motel, guardarropía de luces, destellos cegadores, repóquer del neón, incandescencia pura. Cielo nocturno de reinas de corazones, elepés rodando con el deseo, ébola de Elvis redivivos, sonrisas recalcadas, prostitutas on line, anfetaminas de mil colores, entusiasmo inexhausto, delirio sistematizado... Jugar y jugar y volver a jugar. Hasta que aparezca el deliquio. Que en el reino del evento hay juegos hasta de palabras. Emparaisada, la vida da vueltas sobre la ruleta como una centella. Todo parece esplender en esa varita mágica de la festinación. “¡¡Si sale rojo, me caso!!” vocea un tipo de Carabanchel que atiende al nombre de Californio. “¡Alégrame la vida, play!” impetra el colonizado por las deudas. “¡A la tercera va la vencida!” aplazan los más, cautivados por el hechizo. La cultura de las Vegas se ha extendido y hoy, todo es juego. Los políticos juegan a plantar casinos; los casinos, con la dignidad.

 

Fdº.: Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España

tres ídolos: rendimiento, eficacia, productividad

Tres ídolos: rendimiento, eficacia, productividad.

 

En un breve artículo satírico de largo título:” Una humilde propuesta que tiene por objeto evitar que los hijos de los pobres sean una carga para sus padres o para el país, y hacer que redunden en beneficio de la comunidad”, Jonathan Swift sometía a la opinión la idea de que después de ser amamantados por sus madres, lo que no exigía un considerable aumento de la alimentación por parte de éstas y, tras el destete de aquéllos, fueran vendidos a las familias ricas para que los cocinaran y se alimentaran de ellos, puesto que ya empezarían a ser una carga para sus propias familias.

Karl Kraus sostenía que el progreso acabaría fabricando portamonedas con piel humana. Su visión no fue descabellada. Durante la segunda guerra mundial, se propuso hacer jabón con los restos de los cadáveres y, hoy en día, sabemos que la industria cosmética emplea restos de placentas para producir sus afeites. ¿Y no se pide hoy a los seres humanos- con una expresión que ya a nadie sorprende- que se reciclen como si fueran material desechable?. Así la industria sostiene una macabra palingenesia donde “nada se crea ni se destruye, sólo se transforma”. El hombre, los seres vivos y los elementos, son reducidos a una especie de material con el que se puede ensayar infinitas combinaciones sin más que atender a la energía disipada en cada una de ellas. El pensamiento según el cual todo ha de ser  rentable, eficaz, productivo lleva inexorablemente a la barbarie más cruenta, donde los que regalan y los que aman y los débiles y los que necesitan del cuidado de los otros son considerados como un exótico artículo de lujo o como desechos improductivos, como parásitos o como basura. Mercantiliza las relaciones entre los seres humanos, estigmatiza la contemplación sin la que no puede haber saber alguno, desacraliza la vida y nos condena a todos a un estado mental similar a la esclavitud. “Los seres humanos en permanente lucha contra la necesidad, no tienen energía para luchar contra el error”, escribió Schiller. Un auténtico estado de excepción aunque no lleve ese nombre. Porque es un estado de excepción el orillar lo más humano del hombre, el doblarle el espinazo y rendirle la mirada al suelo para que no contemple las estrellas, el someterlo a un estado de tensión permanente como un perpetuo toque de queda, el obligarlo a renunciar a sus convicciones si quiere subsistir, el redefinir como ocio el tiempo y los espacios a los que todavía da una tregua la producción, el obligarle a buscar lo que no existe e inculparlo por no poderlo encontrar merced a la automatización, el trabajo; en vez de crear un reparto justo de la riqueza, el que la belleza sea considerada un peso muerto de lo útil . Y lo peor de todo: convertir la celebración de la vida y su gratuidad en un altar donde se rinde culto a los ídolos serviles.

 

                                  Javier Estangüi Ortega

ideología de baratillo

 

IDEOLOGÍA DE BARATILLO

 

Con aires de marujona desmanganillada y desaforada energía, Esperanza Aguirre incita a correveidiles y trotaconventos para que en pleno campo de batalla  fotografíen a los piquetes con el móvil. Así como suena. Y es que cuando ese culillo de mal asiento busca columnas en negrita siempre trata de hacerle la pirula a alguien. “No hay manera de embridarla”, me dice resignado un satélite de su confianza.

Yo, a decir verdad, a los integrantes de los piquetes los tengo considerados como una especie de gentlemen. Aunque tercien fusil y pongan cara de Pascuas, si están bien capitaneados, casi siempre se disculpan cuando hay contacto. Ya es bastante. Porque la reforma laboral no invita ni a un oxímoron animador. Mucho menos a refinamientos y exquisiteces. Y aquí ni se oyen blasfemias. Pero si uno se pone a tiro de piedra, el que más y el que menos, aunque no sea Gengis Khan, necesitado de entretenimiento si está. Mucho más los hombres del pueblo y de la calle. Sobre todo los más sanos.

El caso es que para hacer tiempo, como profeso adoración por la fotografía y nunca viene mal un book de presentación, cogí mis haluritos de plata y con pancromático color y la creatividad bien dispuesta, fui raudo y veloz a captar el subliminal momento que la victoria electoral iba a deparar al PP en Andalucía. Encuentro, por lo demás,  al que  aspira cualquier fotógrafo reputado. Para romper el hielo sin dramatismo, luego de disponer algunas reagrupaciones al tuntún, gasté varios carretes con ínclitos miembros del PP que posaban de tal jaez que parecían estar inflados con una bomba. El recuento final les puso en cuclillas. Y demostró que sólo estaban instalados en una nube. Así que las de la balconada fueron instantáneas repletas de escombros.Con una chaqueta de Dior y unos pantalones vaqueros no te tose ni Dios”, le había dicho su asesor de imagen a Javier Arenas. Y él, vestido de esa guisa, esperando el mando en plaza, en vez de la victoria, moza de muchos amos, recibía minuendos. Antes de regresar sin felicidad a la meseta ya tenía la cuarta confirmación como outsider. Le habían enlodado el porvenir. Mas corrido que una mona, miraba tan desconcertado al horizonte que parecía un pelotari sin frontón. De hecho, su alusión fue tan corta que pareció una elusión. Junto a él, Montoro. Con el ombligo encogido y faz de fotomatón se mostraba tan compungido por la morisqueta que daban ganas de sacar una bandurria o traerle a unos mariachis para animarle. Con mejor criterio, y a fin de mantener a raya las emociones, alguien optó por alquilar unas lágrimas a María de la O. Únicamente la Ministra de Trabajo –que como todas las novicias nos ha salido fina- perdía la chaveta haciendo movimientos sin causa y llamando al chocolate profiteroles. “Anda descaminada. Eso es todo” la excusaban los allegados. Abajo en la plaza, las caderas sin filiación, metían jaleo. “¡Que apenquen con lo que venga!”, amenazaban encorajinados en maitines los de la calle Génova. “A mi plin” decían los sevillanos de salga el sol por Antequera y métase por donde quiera.

 

En las tertulias de Telemadrid e Intereconomía, por no hospedar la pasión, a denigrar el oficio de tertuliano. Algunos juntaletras tienen tan poca correa que cuando un recocido se les va y otro se les viene siempre tiran por la calle de enmedio. Y se retratan. Comienzan por apellidar, enseñan los disgustados colmillos y concluyen hablando de los andaluces con acento ponzoñoso. “Tienen más maldades que Sodoma y Gomorra juntas”, se lamentaban. “Su vida será corta y su descendencia no llegará a la cuarta generación”, pronunciaban con mucho arrimo, rememorando la Biblia. “Ojo que podemos regresar con maturrangas inéditas, damas y caballeros”, terciaba Rajoy. Con qué frivolidad manejan los reveses. Nuestro ínclito Hermann Tertsch, al que al parecer le sobró el último piropo, motivo por el que recibió cierta somanta que aprovechó (no hay mal que por bien no venga) para atribuirla a una razzia ideológica, opina que a los andaluces no les explicaron suficientemente las bondades de la reforma laboral. “Por no majarles a sermones, nos ha tocado la china”, se lamentaba. Sin embargo a los italianos y a los griegos se les debió explicar tan profusamente la norma que también terminaron haciendo una huelga general. Y desde la aplicación de tan bienhadadas reformas los griegos han perdido un 20% de su salario nominal, los irlandeses un 25%, y aquí, como decían los franquistas “ya vendra el tío Paco con las rebajas”. Además en España, culminando un proceso de décadas, las rentas de nuestra egoistona clase empresarial superan por primera vez a las del trabajo.

 

Agapito Maestre, con tal de sostener las columnas del templo del PP, aparentando ser ducho en la materia no tiene ningún empacho en afirmar que con el actual gobierno nuestra credibilidad frente a los mercados ha mejorado notablemente. Desconozco si este señor se refiere al mercado de San Miguel o mide la credibilidad en sofismas, pero lo cierto es que desde que tomó posesión Rajoy la prima de riesgo se ha incrementado en un 16% mientras en Italia bajaba el 28%. Y nuestro Rambo, el IBEX-35, está en mínimos anuales. Y es que el mercado es un poco cabroncete. LO QUIERE TODO.

 

Fdº.: Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España

el símbolo y el hecho

El símbolo y el hecho

 

Es frecuente que cada vez que alguien pretende acallarnos en lo que decimos nos remita a los hechos como última instancia inapelable. “Aténgase usted a los hechos”, se nos amonesta acusándonos tácitamente de soñadores. “Los hechos son tercos”, se sentencia como quien pronuncia un veredicto inapelable. Las guerras que hoy se declaran unos a otros son guerras de hechos o de cifras. El hecho y la cifra son, casi nadie lo duda, lo realmente objetivo, fuera de los cuáles no existe más que la mera especulación, la ensoñación o la quimera. Cifras, hechos y realidad, se nos viene a decir, son lo mismo. Desde la medida de la inteligencia, al número de alumnos escolarizados, el resultado electoral,  el producto interior bruto, la proporción de camas  por habitante en los hospitales, hasta la prima de riesgo ,en una secuencia ininterrumpida ,la cifra y los hechos son lo que realmente cuenta cuando no queremos ser frívolos-se nos reprende-, y nuestra inteligencia ha madurado. ¿Es absurdo pensar que una visión así ha de arramblar necesariamente con la cultura? Porque fuera de los hechos y de las cifras existe lo que no es ni uno ni otra: el pensamiento, el mundo simbólico que constituye el sentido de lo humano. Tanto más se ve el hombre limitado a los hechos tanto menos comprende ni siquiera a éstos. Porque la cultura es precisamente la capacidad que tiene el hombre no sólo de ver el sentido que se manifiesta en los llamados hechos, sino cómo éstos se han constituido como resultado de un proceso que puede y debe ser narrado como resultado de una historia. ¿Qué pensaríamos de quien ante la catedral de Burgos viera únicamente un conjunto de piedras superpuestas?. Sin duda alguna que está ciego. Y lo está precisamente porque tan sólo ve lo que ve. Los hechos y las cifras son siempre el resultado de una amputación, el residuo que queda cuando el hombre pierde el mundo histórico y el mundo simbólico. Una cultura que crea que lo esencial comienza y termina por las cifras y los hechos es una cultura que no hace sino apilar escombros. Por eso uno de los criterios claves de la cultura es el horizonte temporal y el mundo simbólico en el que viven los hombres. El artista que mira a la catedral verá no solamente la belleza que hay en ella, sino que también sentirá que la misma piedra habla y relata una historia

No han sido tan solo la especulación, la falta de control, la economía de casino y la ambición las que nos han conducido a esta situación, sino la fe en esta tecnocracia que reduce el mundo a hechos y cantidades. El hombre limitado que se “limita a los hechos” y así, sin siquiera sospecharlo, reduce el mundo y lo empobrece. Si la enajenación que históricamente trataban los psiquiatras era, en el lenguaje del psicoanálisis, un desbordamiento del principio de placer sobre el principio de realidad, del delirio sobre la realidad, hoy una de las peores enajenaciones estriba en creer que se está cuerdo porque se puede medir todo, incluso, tal vez, la propia locura. La demencia se ha revestido de sensatez. A fuerza de mirar tan de cerca los hechos acabamos por no ver nada, como el preso que  acercara  tanto los ojos al barrote de su celda y viera tan solo a la hormiga que lo recorre. Podría incluso creer que está en el campo.

 

                      Javier Estangüi Ortega  

historias que invitan a pensar 23

Historias que invitan a pensar (23)

 

En el libro de Fuerteventura a París, escrito durante su destierro, relata Miguel de Unamuno la carta que recibió de un ex diputado socialista.” Se me decía-escribe Unamuno-que era forzoso atemperarse a la realidad. A lo que contesté que realidad viene de res, cosa, y pueden creer que hay que plegarse a ella los que…opinan que son las cosas las que hacen a los hombres y los llevan; pero los que, como yo, creemos, en el sentimiento histórico de la historia, que son las personas, los hombres, los que hacen las cosas y las llevan no debemos plegarnos a esa realidad material y que conmigo llevé a la isla la personalidad de España.”

He transcrito esta larga cita porque me parece actualmente tan vigente o más que cuando la escribió Unamuno. Frecuentemente oímos hablar y hablamos de sistemas, redes, estructuras y, en realidad, el peso de ese lenguaje contribuye a acrecentar el sentimiento de nuestra  inanidad para oponernos, resistir o, al menos, tratar de atemperar lo que sentimos que inexorablemente se nos impone. La “realidad” impuesta por los poderosos es vivida por el resto como un camino fuera del cual nada es posible y al que sólo se oponen los recalcitrantes  que nos querrían llevar, se acusa, a una regresión y que nos impiden salir del abismo. El  poder no se legitima hoy apelando al progreso ni a la libertad. Son la salida de la crisis y la seguridad las que toman el relevo. El anhelo ha sido suplantado por el temor. Si hoy volviéramos a escuchar los discursos que enarbolaban los tecnócratas al comienzo de Unión europea nos parecerían bromas de mal gusto o creaciones de utópicos afiebrados. Cómo no reconocer hasta qué punto la llamada “crisis” ha empequeñecido nuestro espíritu. Por todas partes, dondequiera que sea, no experimentamos más que temor: a que nos reduzcan el sueldo, a que quiebre la seguridad social, a que retrasen la jubilación, a perder nuestros ahorros, a que nuestros hijos tengan que emigrar. Apenas se necesita ya nada para que admitiéramos gustosos el que nos gobernaran maleantes de la peor calaña con tal de que restituyeran nuestras seguridades y certezas. Hemos llegado a tal extremo de enajenación y de servidumbre que incluso celebramos como grandes logros lo que no son sino adaptaciones serviles a cuanto se nos impone, como por ejemplo sucede en la escuela con las llamadas “nuevas tecnologías”. Por eso me parece que hoy- a pesar de las sonrisas que despierte cuanto voy a decir- el escrito de Unamuno es una llamada patriótica. Tal vez el quijotismo del que hizo gala Unamuno consista en creer que a pesar de los sistemas y las redes y las estructuras, el alma, a la postre, es lo decisivo. El afirmó que en eso residía la personalidad de España. Tenemos precursores. Somos la página de una historia que tensó el arco  y disparó lejos la flecha. Sería una deserción a su memoria dejarla caer a nuestros pies.

 

                           Javier Estangüi Ortega

zafarrancho de combate

ZAFARRANCHO DE COMBATE

 

Los padres de la patria, con su habitual desfachatez, nos amenazan con todas las plagas del mundo si antes de que cante el gallo no aceptamos de grado la misma alfalfa de siempre. Por un canibalismo responsable, la reforma laboral, en su resumen quintaesenciado, convierte el período de prueba en una modalidad de contratación. Habida cuenta de que esta jauría siempre utiliza frases ampulosas, que de casta le viene al galgo, he decidido traer un muestrario de varias lindezas protagonizadas por la pútrida crema de esa sociedad, tan proclive a la susodicha reforma. Que a los heterodoxos, cuando estamos hasta las ingles, a mala persona no nos gana nadie. 

Emilio Botín (Presidente del Banco de Santander)

Cesiones de crédito:

Entre 1987 y 1989 el Banco de Santander comercializó junto con sus filiales Banca Jover, Banco Comercial Español, Banco Zaragozano y Banco de Murcia un producto dirigido a captar recursos financieros cuyo principal reclamo era su opacidad fiscal. El Santander captó más de 2.400 millones de euros. El Sr. Botín y otros altos directivos participaron en el diseño de la estrategia de lo que posteriormente se conoció como “cesiones de créditos”.

Cuando los hechos anteriores llegaron a conocimiento de la Agencia Tributaria, el Banco de Santander lejos de atender a los requerimientos de ésta y para evitar que las titularidades salieran a relucir, no tuvo ningún empacho en facilitar datos de personas (incluso fallecidos) que no se correspondían con la verdadera titularidad de la inversión. Pero eso debió parecerle poco al Sr. Botín, pues el Banco de Santander llegó incluso a facilitar documentación a sus clientes que pretendidamente corroborara los datos falsos facilitados a la Hacienda Pública. Incluso se llegaron a confeccionar cartas con la pretensión de argumentar que el patrimonio fiscalmente afectado correspondía a un ejercicio ya prescrito. La obstrucción frente a la Agencia Tributaria fue in crescendo y los hechos fueron calificados como constitutivos de treinta y seis delitos de fraude fiscal, por una cuantía defraudada de 6.091.905,18 eur. Otros hechos fueron tipificados de falsedad de documentos oficiales. Por arte de birlibirloque el Ministerio Fiscal, renunciando a defender los intereses públicos derivados del fraude tributario, solicitó el sobreseimiento de las actuaciones. Formulada con tres votos discrepantes, en Sentencia nº 1045/2007 la Sala Segunda del Tribunal Supremo se adhirió al criterio del Ministerio Fiscal por entender que aun estando probados los hechos, la acusación popular carecía de legitimación en el procedimiento, lo que se tradujo de facto en una inexistencia de acusación. Este ignominioso precedente es conocido hoy como “la doctrina Botín”.

Fraude fiscal:

En mayo del 2010 las autoridades fiscales francesas informaron a la Agencia Tributaria sobre una serie de personas, entre ellas doce miembros de la familia Botín que siendo titulares de fondos en cuentas del banco suizo HSBC Private Bank Suisse, no habían presentado las autoliquidaciones del IRPF y del impuesto sobre el Patrimonio entre los años 2005 y 2009. Como resultante de esta información la familia presentó una declaración complementaria, devengando 200 millones de euros por las rentas derivadas de unos fondos en Suiza de los que al parecer “se habían olvidado”.

Alfredo Sáenz (Consejero Delegado del Banco de Santander)

Nombrado ad hoc por el Banco de España con motivo de la intervención de Banesto. Al poco de ejercer como tal, a través de una sociedad de su propiedad, se benefició de stop options por casi 2,5 millones de acciones.

Como autor de un delito de acusación falsa, en marzo del 2011 fue condenado por el Tribunal Supremo a prisión e inhabilitación para ejercer funciones en banca. El Sr. Sáenz solicitó el indulto y el Tribunal Supremo lo rechazó por entender que no se apreciaban razones de justicia o equidad para su aplicación. Sin embargo, en el último consejo de ministros, el gobierno del PSOE decidió, sin causa aparente, conceder el indulto.

Al alcanzar su edad de jubilación ejercitó la opción para recibir su pensión en forma de capital. Según el informe anual del Banco de Santander, el Sr. Sáenz recibirá por este concepto unos 86 millones de euros.

Artur Mas (Presidente de la Generalitat)

Cuando era consejero de Hacienda de la Generalidad de Catalunya (período 1997-20002), figuraba como uno de los beneficiarios de los fondos ocultos evadidos por su padre a través de sendas cuentas mantenidas en Liechtenstein y Suiza, por importe estimado de 1.953.226,90 euros.

Emilio Ybarra (Ex-Presidente del BBV)

Según constaba en las Diligencias Previas 251/2002 del Juzgado Central de Instrucción nº 5, al margen del control contable, del Banco de España y de la Administración Tributaria, el BBV mantuvo desde 1987 fondos clandestinos por importe de 224,4 millones de euros en cuentas domiciliadas en la isla de Jersey, territorio calificado como paraíso fiscal. A resultas, se inició un procedimiento por el delito de falsedad contable del Art. 290 del Código Penal. Pues bien, en Auto del 7 de mayo del 2007, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional llega a una conclusión insólita, esto es, “que la conducta de los administradores del BBV no justificaba ninguna investigación penal”.

Por otro procedimiento relativo a los fondos de pensiones ocultos de los consejeros del BBV, el 25 de noviembre del 2005 la Audiencia Nacional dictó sentencia condenando al Sr. Ybarra (los demás consejeros fueron absueltos) por un delito de apropiación indebida de 3.053.399,72 euros, a la modestísima pena de seis meses de prisión y una exigua multa. La Sala Segunda del Tribunal Supremo fue aún más lejos, y por Sentencia del 14 de noviembre del 2006, absolvió también al por entonces presidente Sr. Ybarra.

Los Albertos

Condenados el 14 de marzo del 2003 como autores materiales de los delitos de falsedad en documento mercantil y estafa. Aun cuando las penas se elevaban a un total de 3 años y 4 meses de prisión para cada uno, nunca ingresaron en la cárcel. Es más, en recurso de amparo, el Tribunal Constitucional, alegando la prescripción de las actuaciones, dictó sentencia el 20 de Febrero del 2008 acordando anular la emitida por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo 298/2003. El Constitucional no tuvo ningún empacho, según opinión manifestada por el Supremo en su Pleno del 26 de febrero del 2008, en “invadir el espacio funcional que la propia Constitución reserva a la jurisdicción ordinaria, y en particular al Tribunal Supremo como último interprete de la legalidad penal, a cuya naturaleza pertenece la determinación del alcance jurídico de la prescripción”. Los amiguitos del Rey se fueron de rositas.

Cesar Alierta (Presidente de Telefónica. Ex-Presidente de Tabacalera)

Según escrito formulado por el Ministerio Fiscal el 11 de julio del 2005, “el Sr. Alierta se valió de su cargo de Presidente del Consejo de Administración de la sociedad estatal Tabacalera, S.A. para, mediante la adquisición de acciones de esta sociedad, aprovechar en su propio beneficio cierta información reservada a sabiendas de que, una vez hecha pública, elevaría, como así sucedió, la cotización de las acciones de la compañía, lo que le permitió obtener una ganancia de 1,86 millones de euros”. Se califican los hechos como un delito de uso de información privilegiada de los arts. 285, 286-3º del Código Penal. El Juez de Instrucción declaró abierto el juicio oral el 23-8-2005, preparando así la celebración del mismo. Poco después, la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid acordó por Auto de 2-11-2005 el archivo de las actuaciones por estimar que el delito estaba prescrito. Recurrida esta resolución, la Sentencia del Tribunal Supremo de 8 de junio del 2007 desautoriza a la Audiencia y ordena la continuación del procedimiento. Hasta hoy.

 

Mario Conde (Ex-Presidente de Banesto)

Asiduo a la tribuna de Intereconomía desde donde manifiesta su fervor por la reforma laboral, y de cuando en cuando, se permite la licencia de dar lecciones de probidad.

En Sentencia 867/2002, Recurso de Casación nº 2038/2000, fue condenado por sendos delitos de apropiación indebida, estafa y falsedad en documento mercantil. Al que de verdad crea que Mario Conde fue objeto de una vendetta política, le recomiendo encarecidamente la lectura de algunos pasajes del procedimiento que se sustanció en su día. Retratan la verdadera catadura del protagonista.

Josep Maria Servitje (Ex-Secretario General del Dpto de Trabajo de la Generalitat)

        Condenado en el 2009 por la Audiencia de Barcelona a cuatro años y medio de cárcel como autor de un delito de prevaricación y otro de malversación de fondos públicos. Los informes contrarios a su concesión emitidos tanto por la Fiscalía como por el Tribunal Setenciador no han sido óbice para el que actual gobierno del PP, mediante decreto fechado el 17 de febrero del año en curso, proceda a conceder el indulto. Y es que cuando la Justicia acierta, aquí estamos nosotros para socorrer a los corruptos.

Claro que como contrapunto, también hay buenas noticias. La reforma laboral empieza a mostrar sus primeros brotes verdes:

-El hermano de la señora Cospedal dirigirá la Fundación Carolina, entidad mixta dedicada a la promoción de las relaciones culturales entre España y América Latina

-El cuñado de Miguel Arias Cañete, Ministro de Agricultura, tendrá el honor de estar al frente de la Sociedad Estatal de Caución Agraria.

-Álvaro Ramírez, hijo de la presidenta de la Comunidad de Madrid desempeñará, como corresponde a un hijo de tal madre, la asesoría del Secretario de Estado de Comercio.

-Desde enero, María Zaplana, hija del ex-ministro Eduardo Zaplana da muestras de su saber estar y cobrar, en calidad de asesora del Gabinete de la Secretaría de Estado de Turismo.

-Marcelino Oreja, hijo del ídem, es el nuevo presidente de FEVE (Ferrocarriles de Vía Estrecha).

-El hijo del ex-presidente Calvo Sotelo ejerce como secretario de Estado de Telecomunicaciones.

-Elisa Robles, sobrina de Fraga, ha sido nombrada directora general del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial.

-Juan Iranzo, contertulio de Intereconomía, buen cortesano donde los haya, será nombrado consejero independiente de Red Eléctrica.

-Ignacio López del Hierro, marido de la Sra. Cospedal, consejero de Renta Corporación, Amper e Itínere, ex-vicepresidente de la inmobiliaria Bami, ex-consejero de la contructora Metrovacesa y de la Corporación Industrial de Caja de Castilla La Mancha, en la que visto lo visto, sus consejos debieron ser poco afortunados, ha renunciado a última hora a ocupar un puesto de consejero en Red Eléctrica.

        A todos los agraciados: Mi más sentida enhorabuena.

 

 

 

Fdº.: Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España

Una ssentencia falsa "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades"

Una sentencia falsa: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.

 

Una y otra vez en la televisión, en la radio, en los mentideros y tertulias, en las universidades se oye repetir esta sentencia con una seguridad que se tiene por verdad incontestable. Y sin embargo, tal supuesta verdad se basa en una profunda mentira acerca de la propia condición humana. Pues ,¿acaso en lo que se refiere al cuidado del espíritu, a la preocupación por la ciudad, a la sensibilidad, al conocimiento, a la compasión, al amor y a la amistad ¿hemos siquiera alcanzado lo que podrían ser las posibilidades que cada uno de nosotros lleva dentro? . Parece más bien lo contrario y, precisamente, porque vivimos y hemos vivido muy por debajo de nuestras posibilidades es por lo que hemos caído en este pozo. A esta economía virtual que nos ha llevado a este abismo le corresponde también un hombre virtual, un hombre que sólo existe como espectro. Un ser humano degradado a la condición de consumidor de dinero y de recursos, reducido casi exclusivamente a aquéllas funciones que proporcionan combustible a este sistema despilfarrador, si, pero sobre todo inmoral y destructor de la propia esencia humana.

A los economistas, a los políticos, a los tecnócratas que creen poder cuantificar todo lo referente al hombre hay que decirlos: ¡hemos vivido y vivimos muy por debajo de nuestras posibilidades y ,por eso mismo, hemos permitido que los falsos bienes suplanten a los verdaderos y que ustedes se erijan en guías de la Humanidad!. No serán sus acuerdos, sus reuniones ni sus congresos los que nos saquen de este pozo, sino los hombres de corazón y los que aún, a pesar de todo, velan por el cuidado de lo humano que es mucho más que lo que reconocen sus gráficos y  sus estadísticas. El día en que vivíamos por encima de las posibilidades que hoy se nos ofrecen en el mercado: ser voraces animales de rapiña o consumidores ansiosos, entonces si que nos libraremos de seguir cayendo por debajo de una civilización que no hace más que degradar lo humano.

 

                                            Javier Estangüi Ortega                   

historias que invitan a pensar 22

Historias que invitan a pensar (22)

 

En una entrevista a Paul Claudel , el gran poeta cuenta cómo desesperó de poder ayudar a otro escritor a encontrar su camino. Relata su fracaso como sigue: “Pero a poco, tal como mi correspondencia lo demuestra, advertí que chocaba contra lo que el Apocalipsis llama “la coraza de jacinto”…en el Apocalipsis aparecen jinetes que llevan diferentes corazas: coraza de hierro, coraza de oro y, finalmente, coraza de jacinto. La coraza de jacinto es la imaginación, son las ideas personales; y es la más impermeable de todas, la que no deja pasar nada de lo que, desde el exterior, podría parecer más penetrante”.

La coraza de hierro es la coraza de la insensibilidad y la brutalidad tras la que nos parapetamos para enmascarar el miedo y la angustia que nos corroen por dentro. La coraza de hierro siempre busca al enemigo en el exterior en lugar de en el propio corazón petrificado. Siempre exalta la autarquía y el autodominio heróico porque todas sus acciones son deserciones contra esa fragilidad de que la se adivina afectada. Esa fragilidad que la despose de su condición de Dios inalterable. Los dioses sin pupilas a lo que aludía el propio Claudel para referirse a las divinidades paganas.

La coraza de oro se parapeta tras la riqueza para no sentir la orfandad que acompaña a todo ser vivo. Os tachará de morbosos si la recordáis la muerte que inevitablemente nos espera a todos. Sin sospechar que la auténtica morbosidad esta en vivir una vida como si la muerte no existiera. No experimenta la condición de irreversibilidad que traspasa a cada acontecimiento y lo aboca a la muerte y, por eso, existe frívolamente. Se ha dejado seducir por el oro para no tener que darse a la luz. Se ha rodeado de objetos- exorcismos que no la sirven para  conjurar su finitud.

La coraza de jacinto es, como recuerda Claudel, la más impenetrable pues se parapeta en lo que dice ser la verdad, y el mundo se  presenta como algo esclarecido. El intelectual, el académico, que creen tener la fórmula que explica el mundo,  los que creen que se elevan por encima de los demás en una aristocracia del espíritu sólo por que no usan sus manos. Los que creen que el conocimiento les absuelve de cualquier acto. Los perpetuamente orgullosos de si mismos , de sus proyectos y de sus planes y que jamás han experimentado lo que cantó Rilke en el libro de las Horas:

                 Aquel a quien el Ángel venció…

                Y sale grande de aquella dura mano

                Que contra él se estrechó dándole forma.

                Los triunfos ya no le apetecen.

                Su crecimiento estriba en ser vencido

                En profundidad por algo cada vez mayor.”  

 

Baudelaire decía que Voltaire era “el Príncipe de los Superficiales”. Y era así porque su ingenio y su ironía no habían sido traspasados por el misterio. Cuya fragua, en realidad, los hubiera transmutado en espíritu.

 

                             Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 21

Historias que invitan a pensar (21)

 

En una carta relata Emily Dickinson lo siguiente: “Cuando de Niña pasaba mucho tiempo en los Bosques, me dijeron que la Serpiente me mordería, que podía coger una flor venenosa, o que los Duendes podían raptarme, pero seguí yendo y no me topé más que con Ángeles que estaban mucho más intimidados por mi que yo podía estarlo por ellos, de modo que no tengo confianza en el fraude que muchos practican”.

Nada tiene de extraño que honrara a la naturaleza con tantos poemas hermosos como escribió. Albert Camus creía que el asunto último al que remitían todas las filosofías era si merecía o no la pena vivir. El ya experimentaba la relación del hombre con el mundo como un gran sinsentido. Él ya había perdido la fe y había perdido la confianza en que el mundo fuera morada para el hombre. No la ocurrió así a Emily Dickinson. Era mujer, vivió siempre en la naturaleza, su tiempo fue menos cruel que el que le tocó vivir a Camus. Todo esto es cierto y, sin embargo, no logro desterrar de mi cabeza la idea de que la experiencia de la realidad desde la confianza o desde la angustia es  previa a todas esas vivencias y hasta se resiste a cualquier aprendizaje.

Por mi parte recurro a una fantasía: creo que es el momento del nacimiento donde se decide si lo que va a predominar en nuestro ser va a ser la angustia o la confianza originaria. Y, como nada se de esta raíz, imagino si fuimos tocados o no por la “Gran Corriente”. Hay seres que junto a la lucidez conservan la alegría por la vida, nada en ellos es forzado. Parecen no estar escindidos porque en ellos la sabiduría no ha borrado la inocencia ni la confianza. Sus rostros albergan la realidad y no han perdido el esplendor. Pese a las vicisitudes de la vida, pese al dolor, el núcleo ha permanecido intacto e inatacable. Hijos e hijas de Dios y de la Naturaleza a la vez. ¿Quien sabe?. Lo cierto es que su sola presencia responde a la pregunta de Camus de forma más irrefutable que cualquier teoría. Reconocerlos es ya una respuesta.

                                                                    Javier Estangüi Ortega

el derecho de los poetas

El derecho de los poetas

 

“Es derecho de nosotros los poetas-escribe Hölderlin-, permanecer con la cabeza desnuda ante las tempestades divinas”.

Y Keats, al referirse a la suerte de los hombres, escribe:” son criados por la injusticia para la poesía; aprenden sufriendo lo que enseñarán cantando”.

Nietzsche al referirse a la cultura acomodaticia de su tiempo hablará del espíritu como “la carne que se saja a si misma en vivo” y del creador como el que es capaz de “sangrar alegremente”.

En un tiempo de  molicie. En un tiempo en que se quiere llegar a la meta sin recorrer las vicisitudes del camino. En un tiempo en el que “hace” versos o escribe quiere verse coronado por todo menos por una sola espina, es preciso recordar a aquéllos grandes creadores que se desvivieron por buscar lo auténtico aunque tuvieran que pagar el precio de arrostrar un gran sufrimiento. A Víctor Hugo le gustaba comparar al escritor con el minero: ambos descienden a las profundidades y en ellas, ambos están expuestos a explosiones de grisú.

La vida como rito iniciático que propicia el vuelo del alma, el viaje del espíritu, no han acontecido sobre alfombras de terciopelo. Han sido las pérdidas, las heridas-tanto del éxito como del fracaso-, las ilusiones rotas, la falsa evidencia resquebrajada, el anhelo de verdad que llevó a alejarse incluso del fuego cercano que calienta, la prevalencia del cielo abierto del alma sobre la seguridad de la morada, las que han propiciado la obra de arte.

Hay un momento en que al creador le falta el aire al igual que al niño cuya madre se retrasa en dar a luz. Hay un momento en que el espacio que nos cobijaba se troca en muro que nos oprime. Por eso en toda obra del creador se experimenta ese regocijo del aire renovado, esa respiración que se dilata, ese aliento vital de nos libera de la angostura. Confinamiento, falta de aire, peligro de asfixia, alumbramiento, descubrimiento de otro espacio y respiración y celebración de la vida son secuencias que se repiten en cada nacimiento y en cada creación. Hay un momento de máximo peligro en el tránsito hasta la coronación: amenaza la asfixia y el aplastamiento. Se sabe que los niños que realizan ese viaje son más sanos que los que vienen a la luz a través de la cesárea que lo ahorra. Tal vez lo mismo le ocurra al creador. Tal vez él o el destino hayan elegido no ahorrarle ningún sufrimiento en el camino y, ese dolor, sobrepasado, afine la voz, la transforme en canto.

 

                              Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 20

Historias que invitan a pensar (20)

 

“-Lowen, no está usted respirando.

Yo le repliqué.

-Claro que estoy respirando; si no me habría muerto.

A lo que él contestó:

-Su pecho no se mueve, toque el mío-

Le coloqué la mano en el pecho y observé que subía y bajaba a cada respiración, cosa que no ocurría con el mío.

Me tumbé de nuevo y volví a respirar, pero esta vez mi caja torácica se levantaba al inspirar y se hundía al expirar. No pasó nada. Mi respiración prosiguió fácil y profunda. Al cabo de algún tiempo, me dijo Reich:

-Incline hacia atrás la cabeza y abra completamente los ojos.

Lo hice así y de mi garganta salió un grito.”

Así describe el fundador de la Bioenergética una de las sesiones que tuvo con Reich. A partir de entonces sabemos que cuando no hacemos más que bloquear nuestras emociones más profundas no sólo se forma en torno al núcleo de nuestra personalidad una “coraza de carácter”, sino también una “coraza muscular”. Los grupos musculares que retienen las emociones se vuelven espásticos. El resultado es el cansancio crónico, la sensación de estar confinado dentro del propio ser, la anulación de la espontaneidad y la falta de “contacto”.Dieter Duhm dice que nuestra civilización es una civilización de asmáticos. Evitamos la respiración profunda, evitamos oxigenar por completo la sangre porque, según él, se manifestaría en nosotros la vida en una intensidad que tememos. Por eso nos hacemos los muertos como animales asustados. Por eso no respiramos ni dejamos respirar. Valente decía que puesto que la obra es fruto de la inspiración hay que dejarla respirar. De no hacerlo se encargan en buena medida los académicos.

Nos incomunicamos con nuestro ser más profundo y, en consecuencia, no podemos comunicarnos plenamente con los demás.

Las escenas idílicas, tachadas siempre de ingenuas, que describen la convivencia del lobo y del cordero, la serpiente y la paloma, no son sino alusiones a una existencia libre de angustia. La mano del niño los dibuja, uno junto a otro, apaciguados. El pensamiento del adulto sabe que no es así, mas también intuye en esos trazos que hay momentos donde la existencia no se revela amenazadora sino expansiva y cercana.

 El grito en ocasiones es la emoción contenida, el demonio interior que se purifica al liberarse. En el discurso manido, en el lenguaje arecido, en la palabra hinchada de las academias, en aquéllos formalismos que no son sino camisas de fuerza, yace oculto el grito. Cierto, el lenguaje del poeta no es ni grito ni palote, pero menos aún lengua de hierro o de madera.

 

                                 Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a a pensar 19

Historias  que invitan a pensar (19)

 

Relata Frabice Hadjadj  que cuando presentó su primera hija a un hermano de la abadía de Solemnes llamado Michel, éste le dijo:” Tiene usted entre sus brazos ahora a su director espiritual.”

Los niños y las metáforas del reino. Los niños que aún no se han disfrazado del color de camaleón del adulto, como escribía Hölderlin. Los niños que ríen con todo su ser y lloran con todo su ser, ajenos al disimulo. Metáforas de la inocencia y del paraíso. Su sufrimiento ha sido uno de los temas principales de la Teodicea. Los niños antes de la conciencia, antes de la expulsión del paraíso, antes de que la roca de nuestras evidencias se quebrara. “No creáis que la madurez sea otra cosa sino la plenitud de la infancia”, escribió Rilke. El niño de Andersen que revela que el rey está desnudo. Y el del “Principito”, mezcla de madre y de estrella,  que sabe que “lo esencial es invisible”. Los niños terminales que describe  Elisabeth Kübler-Ross, y cuya cara está aureolada porque todos representan al “puer aeternus”. “¡El hombre es el hijo del niño!” exclamó Wordsworth.

El niño, ante cuya presencia Hölderlin se estremeció:” Cuando contemplo a un niño- escribió- pienso lo ignominioso y corruptor del yugo que ha de llevar y que vivirá en la indigencia, como nosotros, que buscará a hombres de verdad, como nosotros, que preguntará, como nosotros, por lo bello y lo verdadero, que acabará por pasar sin dar fruto porque estará solo, como nosotros…”.

Antes de que la vida abdique de si misma, antes de que el hombre arroje la bandera de lo que ama de verdad para ser un soldado de fortuna, antes de la corrosión y del alma muerta que se burla de la inocencia, el niño es quien nos salva .Su presencia es el recuerdo de lo que fuimos, de lo que hemos realizado y de lo que hemos traicionado. Su presencia ayuda y amonesta. Nos insta a que la experiencia no mate la inocencia. El niño, el guía.

                            Javier Estangüi Ortega

componer, producir, crear 11

Componer, producir, crear (11)

 

El escuchar siempre ha estado vinculado a lo más profundo del ser. En el Antiguo Testamento Dios habla mas no es visto. No debe pasarse por alto  que en origen del verbo oir está el obedecer. Escuchar plenamente es en primer lugar una obediencia que rendimos a la realidad. En uno de sus escritos, y al referirse a la poesía, Octavio Paz hace notar “que no basta la boca para el canto hace falta ser también el oído…”.Nuestra cultura, sin embargo, posee una inflación de imágenes en detrimento del escuchar y del silencio que es su condición necesaria. Erich Neumann, discípulo de Jung, distingue dentro de la persona como una de las más profundas instancias de la psique lo que llama la “voz”, en oposición al “superyó” que suele representar las pautas de la civilización. Y David Riesman habla del “remanente salvador” para referirse a ese sustrato que permite que las personas no se limiten a actuar siguiendo dictados ajenos. No creo que sea una casualidad que una cultura que fomenta la idea según la cual la realidad es un material maleable por la voluntad de poder y , por tanto, nada existe más que en la condición de construido, nos aleje del escuchar aun cuando, naturalmente, nos satura de ruidos.

El escuchar como un acto que brota del respeto al ser, del silencio y de la paciencia se aviene mal con una civilización donde la misma idea de ser es rechazada y, en su lugar, proliferan “imágenes” de la realidad y opiniones acerca de la misma a la vez que rinde culto a la velocidad. Donde proliferan los ruidos no oímos, de la misma forma que donde proliferan las imágenes, no vemos. Existe una actitud en donde el escuchar y el contemplar confluyen, y se escucha viendo y se contempla escuchando, por decirlo así. Entonces reparamos en que los sentidos son los aliados del espíritu y no sus enemigos. Contemplar, escuchar, tocar, son también actos espirituales como lo prueban las innumerables metáforas que existen en todas las lenguas. Lo experimentamos cuando nuestra vida se remansa. Lo experimentamos en el amor y en la alegría. Lo experimentamos en aquellos momentos en que nada es producido y, paradójicamente, todo parece hecho, y pleno de sentido. La creación artística es un catalizador de ese estado que conocen los niños y los que contemplan con asombro cuanto les rodea.

Réne Char, que combatió en la resistencia, conocía muy bien ese estado en que el hombre, dispensado del hacer y del producir, se limita a albergar y a conservar. La tierra entonces deja de ser el tablero de ajedrez de la batalla Geo-política, para convertirse en “Gea”, madre. Tal vez peque de ingenuidad al decir esto, más para los que así piensan deben reparar en que incluso los soldados necesitan treguas. También los hombres. Es en esos momentos donde descubren que se juegan en la batalla y por qué razón. Es en esos momentos donde pueden escuchar lo que escribió el poeta de la resistencia: ”Se conservador de los infinitos rostros de lo viviente”.

 

                   Javier Estangüi Ortega

Componer, producir, crear (11)

 

El escuchar siempre ha estado vinculado a lo más profundo del ser. En el Antiguo Testamento Dios habla mas no es visto. No debe pasarse por alto  que en origen del verbo oir está el obedecer. Escuchar plenamente es en primer lugar una obediencia que rendimos a la realidad. En uno de sus escritos, y al referirse a la poesía, Octavio Paz hace notar “que no basta la boca para el canto hace falta ser también el oído…”.Nuestra cultura, sin embargo, posee una inflación de imágenes en detrimento del escuchar y del silencio que es su condición necesaria. Erich Neumann, discípulo de Jung, distingue dentro de la persona como una de las más profundas instancias de la psique lo que llama la “voz”, en oposición al “superyó” que suele representar las pautas de la civilización. Y David Riesman habla del “remanente salvador” para referirse a ese sustrato que permite que las personas no se limiten a actuar siguiendo dictados ajenos. No creo que sea una casualidad que una cultura que fomenta la idea según la cual la realidad es un material maleable por la voluntad de poder y , por tanto, nada existe más que en la condición de construido, nos aleje del escuchar aun cuando, naturalmente, nos satura de ruidos.

El escuchar como un acto que brota del respeto al ser, del silencio y de la paciencia se aviene mal con una civilización donde la misma idea de ser es rechazada y, en su lugar, proliferan “imágenes” de la realidad y opiniones acerca de la misma a la vez que rinde culto a la velocidad. Donde proliferan los ruidos no oímos, de la misma forma que donde proliferan las imágenes, no vemos. Existe una actitud en donde el escuchar y el contemplar confluyen, y se escucha viendo y se contempla escuchando, por decirlo así. Entonces reparamos en que los sentidos son los aliados del espíritu y no sus enemigos. Contemplar, escuchar, tocar, son también actos espirituales como lo prueban las innumerables metáforas que existen en todas las lenguas. Lo experimentamos cuando nuestra vida se remansa. Lo experimentamos en el amor y en la alegría. Lo experimentamos en aquellos momentos en que nada es producido y, paradójicamente, todo parece hecho, y pleno de sentido. La creación artística es un catalizador de ese estado que conocen los niños y los que contemplan con asombro cuanto les rodea.

Réne Char, que combatió en la resistencia, conocía muy bien ese estado en que el hombre, dispensado del hacer y del producir, se limita a albergar y a conservar. La tierra entonces deja de ser el tablero de ajedrez de la batalla Geo-política, para convertirse en “Gea”, madre. Tal vez peque de ingenuidad al decir esto, más para los que así piensan deben reparar en que incluso los soldados necesitan treguas. También los hombres. Es en esos momentos donde descubren que se juegan en la batalla y por qué razón. Es en esos momentos donde pueden escuchar lo que escribió el poeta de la resistencia: ”Se conservador de los infinitos rostros de lo viviente”.

 

                   Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 18

Historias que invitan a pensar (18)

 

Viktor Frankl ya era médico y practicaba el método de la psicoterapia. Relata como se acercó a él un colega que estaba abatido porque apenas hacia un año había perdido a su mujer a la que quería mucho. No era capaz de superar esa pérdida y carecía de alicientes para seguir viviendo. “Le preguntamos al paciente-escribe Viktor Frankl relatando el caso-,si se imaginaba lo que habría pasado si él mismo hubiese muerto antes que su mujer. ”No quiero ni pensarlo”-respondió el paciente-y a continuación añadió:” mi mujer se habría desesperado”. Entonces Viktor Frankl intervino diciéndole al sujeto: “Mire, a su mujer se le ha ahorrado todo eso y ha sido usted quien se lo ha ahorrado, por supuesto al precio de que ahora es usted quien pasa por el duelo de su pérdida”. El sufrimiento había adquirido, tal como lo cuenta el logoterapeuta, el sentido de un sacrificio.

Citaba repetidamente en sus obras la sentencia de Nietszche según la cual: “Sólo quien tiene un por qué vivir, soporta casi cualquier cómo”. Había sobrevivido a un campo de concentración y sabía que no resistían los más fuertes sino los que, por la razón que fuera, sentían que su vida tenía un sentido: volver a ver a los seres queridos, vivir para poder contarlo, ayudar a los demás, etc. No se abstenía de prescribir fármacos si lo consideraba necesario, mas pensaba que ese era tan sólo el punto de partida del médico del alma, cuya tarea consistía en acompañar con su presencia y ayudar al enfermo a encontrar lo que finalmente lo sanaría: el sentido, que se realiza sobre todo en la donación y la autotranscendencia.

 

                          Javier Estangüi Ortega

componer, producir, crear 10

Componer, producir, crear (10)

 

No digo nada nuevo al decir que la civilización moderna se orienta casi exclusivamente por un imperativo según el cual, como señalaron Lewis Mumford y Erich Fromm, “todo lo que puede (técnicamente) hacerse, debe hacerse.”. Así no existe límite alguno para la capacidad que exhibe la técnica de transformar a la naturaleza y al hombre mismo, con lo que la diferencia entre ser natural y ser fabricado desaparece al tiempo que se subsume más y más lo natural en la categoría de lo fabricado. Lo que llamamos realidad es energía, lo que llamamos realidad es acción, proceso incesante. El viejo dicho:”Operare sequitur esse” es considerado como un residuo del que debemos desprendernos, pues, en un sentido estricto, no hay nada que pudiéramos considerar realidad ni ser.

Los sabios renacentistas ensalzaron al hombre como una criatura que no se limita a contemplar sino que tiene cerebro y mano con los que puede crear todo tipo de ingenios. Nuestros técnicos creen haber prolongado el cerebro a través del uso de ordenadores y la mano por medio del empleo de artefactos cada vez más sofisticados. Ahora bien, es indudable que cuando el hombre se entiende eminentemente como homo faber el sentido que privilegia es la vista asociada al movimiento, pues sólo ella puede acompañar a las acciones de proyectar, producir y supervisar. Y no es casualidad alguna que la creación artística, especialmente la música y la poesía, cuyo crear ha estado precedido del asombro por el ser y por la contemplación, hayan privilegiado el oído. Hacer y mirar van parejos, como contemplar-que es un modo de detener la mirada asociado a la quietud- y escuchar. Por otra parte el mirar del pintor, como el mirar del poeta, no guardan en primer lugar relación alguna con el escudriñar o el calcular, sino más bien con la impresión que se produce al ver las cosas con inocencia, desde su misma naturaleza, desde su nacimiento (etimológicamente naturaleza procede de nacimiento).El mirar aquí tiene el sentido de una revelación a la que se asiste, precisamente porque no se violenta el ser de las cosas. El artista puede “hacer acopio de información”, puede “recabar datos”, como se dice ahora, puede estudiar minuciosamente la época sobre la que va a escribir; mas con todo y con eso, si la obra no está animada de una vida interior que va mucho más allá de los hechos y obedece a una realidad más profunda, será en vano que concluida ésta, exclame:”¡Habla!”. No se trata de la disputa entre dedicación e inspiración, aún cuando el trabajo –salvo que el artista se degrade a funcionario-sea un el medio para una preparación incesante que le capacite para acoger la inspiración y no dejarla perder, por decirlo así. Por otra parte, tal vez esta distinción carezca de sentido, pues el trabajo es un rito preparatorio de la inspiración, como ésta lo es del trabajo y de la obra.

Me parece que buena parte del llamado actualmente arte ha ido a la zaga del quehacer técnico-“todo lo que puede hacerse, debe hacerse”-, y se ha emborrachado por la novedad, por el hacer y el producir en detrimento del ser, la quietud y  la escucha. El resultado son obras o “perfomances” indistinguibles de los artefactos o de los objetos cotidianos producidos en serie, obras desencarnadas donde lo que se manifiesta sobre todo es el capricho de un querer que, sin profundidad alguna, identifica la libertad con la inmediatez de la sensación. Todas llevan inscrito el despotismo y el sello de la urgencia y de la caducidad. Y en todas se puede observar la misma falta de consideración por el ser, la misma irreverencia por lo profundo, la misma banalización y burla de la existencia que ya los guardianes de los campos de concentración otorgaban a sus prisioneros. Recordar la sacralidad del arte, al artista como “pontífice” que une en la obra lo celeste y lo telúrico. Creer que, en realidad, la más alta poesía es plegaria .Mantener una “relación carnal con las palabras” como caracterizaba Valente al poeta. Recuperar una relación carnal con el mundo, al margen de proyectos y abstracciones, tal vez sea la tarea hoy, como siempre, del artista, al margen de corrientes y de modas. Eso han creído muchos de los grandes, entre ellos Rainer Maria Rilke, quien en su diario florentino aconsejaba: “Dejad un solo día de ser modernos, entonces veréis cuanta eternidad tenéis en vuestro interior.”.

 

                       Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 17

Historias que invitan a pensar (17)

Se sabe que el gran poeta Rainer Maria Rilke sufría depresiones y habitualmente, estaba embargado por una gran desazón que apenas lo abandonaba. Lou Andreas Salome, iniciada en el Psicoanálisis, había recomendado al poeta psicoanalizarse para acabar con sus tormentos. Un psiquiatra reputado ya había aceptado hacerse cargo del tratamiento del poeta. Mas Rilke, rechazando el tratamiento, escribe entre otras cosas lo siguiente:”…es mi vocación la que me aleja de esa intervención terapeútica, de esa gran limpieza general que la vida misma nunca hace…Pero créame que, a pesar de todo, nada me impresiona tanto como esta maravilla inaudita e inconcebible que es mi existencia. Una existencia que parece imposible y que, sin embargo, me ha venido salvando una vez tras otra. ¿Puede entender, amigo mío, que el tratamiento a que usted me someta, por aliviador que sea, yo lo tema porque puede alterar un orden muy superior?”. Y en la última carta que le dirige-tal y como lo documenta la biografía sobre Rilke de Antonio Pau-,añade lo siguiente:”…me parece seguro que si me expulsara los demonios, también mis ángeles pasarían (digamos) un pequeño susto, y compréndalo usted, eso es justamente lo que no debe ocurrir”.

Rilke sabía que la fuente creadora se alimenta del misterio y que analizarla, diseccionarla, es exponerse a secarla. También sabía que la celebración y el abatimiento, como el dolor y el gozo, suelen estar unidos en un mismo ser y que, la misma predisposición que nos hace caer, nos eleva hasta lo más alto. La huida del sufrimiento a cualquier precio, la narcosis, impiden el viaje del alma. La expulsión de los demonios, como lo expresa Rilke, no asusta a los ángeles tan sólo por la imprecisión de cualquier intervención, sino porque ambos forman una unidad cuya razón de ser quizá no entendamos, mas el artista acepta. Privilegio suyo no es rebelarse contra su destino, rehuir ni extirpar el dolor sino, en una suerte de alquimia buena, transmutarlo en canto. ”Soy un gran canto”, dijo el poeta de si mismo. Y lo fue porque acepto el peso y la gravedad de cuanto le había sido dado.

                                          Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 16

Historias que invitan a pensar (16)

 

Laura Huxley cuenta que, poco antes de morir, su marido Aldous apenas podía ya mover la cabeza pues el cáncer se le había extendido hasta el cuello. Tampoco veía más allá de medio metro de distancia. Dos días antes de morir y como Huxley la había pedido desde hacía días, le llevó una rosa al lecho donde yacía. “Antes-relata Laura-había dado lentamente la vuelta a la flor para que él pudiera verla desde distintos ángulos”. El la miró durante un tiempo con una lupa, luego la acercó a su cara para olerla. “Su cara-prosigue relatando su esposa- se tranquilizó y suavizó. El tiempo se detuvo. Permanecimos inmóviles durante un largo rato. Después le pregunté:”¿Es suficiente?”. Con tono casi inaudible, pero con suma claridad, respondió:” Nunca es suficiente. Nunca. Nunca suficiente belleza. Nunca suficiente amor. Nunca suficiente vida”.

 

                  Javier Estangüi Ortega

componer, producir, crear 9

Componer, producir, crear (9)

 

El mundo moderno entiende la verdad como adecuación de las teorías a las cosas o como reconocimiento del pensamiento con las condiciones que él mismo ha impuesto a la realidad. En ambos casos se trata de alcanzar un método de conocimiento que garantice la verdad de cuanto conocemos. El experimento era el tramo final que corroboraba o refutaba a la teoría. Entre el que formula la hipótesis y el experimento no median mas que deducciones lógicas. Los otros seres humanos están al final del proceso, para repetir el experimento y, si éste confirma la teoría, para asentir a su verdad como “observadores objetivos”. Una concepción así no puede concebir el actuar más que como una especie de secuencia lógica que va desde la decisión hasta la consecución del objetivo, es decir, como un plan o como proyecto. Tampoco aquí es deseable que la atención se desvíe de la intención que anima el obrar. La línea recta, la autopista, el taylorismo en el obrar dividido en secuencias, la visión lineal de la historia jalonada en épocas  que nos aproximan a un logro son manifestaciones de esta forma de pensar. Seguramente haya actividades del ser humano- fundamentalmente vinculadas con la supervivencia de la especie-, que requieran este control y planificación. La misma  pervivencia de este método indica que éste no es fruto del azar .Mas, que esta forma de conocer y de actuar, reclame para si la exclusividad es lo inquietante. Porque despoja a la vida de su dimensión trágica al convertirla en proyecto.  Reinterpreta como accidentes o como efectos secundarios muchas de las catástrofes de las que nosotros mismos somos sembradores. Y desautoriza y menosprecia ese otro saber para el que la vida y el prójimo pueden ser guías y cuyo origen no es la aplicación de un método sino un encuentro que nos conmueve incluso hasta la “conversión”. La religión y el arte, que se nutren de las experiencias más profundas de la vida, son esas otras vías de conocer que no sólo son necesarias como compensación y equilibrio al saber científico-técnico, sino  que traen sus propios tesoros. Uno de los cuáles es precisamente saber que, en la vida, se unen siempre lo elevado y lo profundo y todo se reviste, incluso el pan, de “pan de la vida”, que no es tan solo un “producto alimenticio”.

Cierto, los artistas comen de las panificadoras y se llevan a la boca los peces que tal vez han sido pescados de la forma más cruel. Y los que sirven a la razón calculadora se nutren de los dones que los artistas han dejado y gracias a los cuáles, y a algunos encuentros con otros seres humanos, resulta la vida más que soportable.

Jacques Maritain decía que las pinturas de Picasso reflejaban el ser del hombre actual visto por los ángeles, de ahí la necesaria deformidad con que aparece aquél. ¿Cómo pintaría a un ser humano armónico?. ¿Qué cultura crearía un ser así?.¿Tomaría la forma de integración de lo que aparece como separado en un saber superior?.¿Cúal?.  En todo caso creo que no dejaría de reconocer que en todo cuanto existe hay mucho más que recursos, combustible y alimento, aun cuando éstos sean necesarios. Y que la tierra sea algo más que el escenario de la Geo-política, depende de la emergencia de una nueva cultura que, además, de dar de comer a aquéllos que no comen, no aniquile después a los que alimenta.

 

                      Javier Estangüi Ortega

los destripaterrones

 

LOS DESTRIPATERRONES

 

         “La reforma laboral va a ser tremendamente agresiva, ñoras y ñores”, les decía el hombre de Goldman Sachs a los dueños del cotarro. Aunque él no lo sabe, es el Harlem de Wall Street, pertenece a esa gente descuidada con su persona pero no con sus bienes, a esos mandarines de medio carácter que cuando les ponen un harén de taxis se envanecen, pero nada más que el riesgo asoma se sienten dominados por el instinto de conservación, especialmente si se juegan algún trampolín. Entonces piensan que cuando la sumisión abandona su tarea, malo. Pero con los débiles son hombres de pelo en pecho. Su especialidad es el fundamentalismo del mercado. Y en vez de compadecerse  de su suerte o tomar analgésicos para aliviar el decaimiento, como hacemos nosotros, degustan su crepúsculo antes las eméritas instituciones que tienen a bien traer y llevar las democracias de un sitio a otro. Los propietarios del último euro.

Abundan en Bruselas edificios de palabras, discursos como témpanos, corredespachos instalados en el apriori, catacaldos y trotaconventos para los que el corazón de la economía es una economía sin corazón. De Guindos es uno de ellos. El frio se interpone entre nosotros. Y ahora que ha ingresado en la liga de los insignificantes, las sinecuras también, claro está. Mas estando el castigo divino asegurado, y dado que mi natural no está hecho a muchas efemérides, permítanme que me acuerde de su árbol genealógico. Del centro a la periferia. Que a la pasión también hay que darle su parte en el mercado. Y no le pego dos hostias porque se han interpuesto los sindicatos, que si no... En fin, espero no verle. Quien evita la ocasión, evita el peligro. Lo digo por él, claro.

 

Cuando escucho como cuelgan el sambenito de todas las plagas del mundo a los de siempre, entonces, se me desatan los vientos. Y el dedo me pide gatillo. Como lo oyen. Se le ocurren unas cosas al demonio... Gracias a Dios que aunque conservo el temperamento español, como soy de buen linaje, abandoné hace tiempo mi natural estilo pendenciero. Ni pretendo abandonar la Cristiandad, que pecado es ya señalado en el Evangelio, ni montar mi Cafarnaúm. Así que únicamente he venido aquí a desangrarme por la mano. Además he de reconocer que durante estos años de crisis, por no hacer, no he hecho ni pis. Pero a mucha gente le ha ido mal. Claro que tampoco estoy para contar penas. Desde el Pérmico al Cenozoico, hasta después de las cruzadas, sería el cuento de nunca acabar.

 

         Como les decía, esos culillos de mal asiento, esas mentes calenturientas que pretendiendo tocar la Verdad se dejan llevar por las fuerzas del Profeta, quieren desandar lo andado. Con una ausencia de recorrido que prefiero no calificar  piensan que a los trabajadores en vez de faltarles salario, les sobra mes. La receta, por consiguiente, es bien simple: menos percal, más apoquinar, y los sponsors laborales, cuanto más temporales, mejor. En suma, los curritos vamos a pagar hasta por un monosílabo. A la resultante, de una manera perifrástica, se le llama reforma. Con idéntico rigor podrían decir Prajnaparamita Ratnagunasamcayagatha, faquirismo económico, o algo parecido. Donde esté lo innominado.

 

Te confías, crees que la economía está inserida en el reino de la virtud, notas los primeros sobresaltos, y cuando entras a cabina a ver que diantre está pasando, es cuando compruebas horrorizado que un mono con una maza pilota el avión. Y luego te quieren embaucar con lo del aterrizaje suave. Por eso, antes de que los emprendedores  la emprendan nuevamente con nosotros -que el abismo al abismo llama- , por parte del infrascrito, en cuyo pecho anida el propósito de enmienda desde que amanece, le anticipo sin remilgos al Sr. De Guindos, que por guardar fidelidad a las telefónicas estoy dispuesto a aceptar la cuota de menoscabo que me corresponda. Venga a saco a por mi bolsillo. Tijeretee. Reviénteme la aorta. Yo soy la carne y usted el cuchillo. Y no sólo eso. Sin discutir el cuanto por el tanto, también aceptaría gustoso volver a la vida laboral incluso por la puerta de servicio, como los de CC.OO y U.G.T. Tan conocedor soy de la crisis en ciernes que, como verá, no pretendo ningún puesto en el banquete.

Por si las mocas, que no todo el monte es orégano, aparte de las habilidades que antaño ya portaba, me he formado en pulpo, lacón y carne de Zamora. Para eso nuestra generación es la más preparada de la historia. Aunque en los centros de I+D se esté acabando la ginebra.

        

 

 

 

Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España

(Marqués de Bechamel)



historias que invitan a pensar 15

Historias que invitan a pensar (15)

 

Relata Gustave Thibon que tras una conferencia que dio lo abordó un joven con ese ímpetu y atrevimiento de la juventud, lo asió de la solapa de la chaqueta y lo espetó diciéndolo: “Señor: todo lo que ha dicho es muy hermoso; pero, ¿ en qué medida lo vive?”. A lo que el escritor respondió:”¡No se haga ilusiones, muy poco; pero lo bastante para no estar orgulloso de todo el resto”.

Gustave Thibon , uno de los escritores que más profundamente ha escrito sobre el amor. Era hijo de campesino y campesino él mismo. Le gustaba la campiña, el misterio y el silencio. Autor de una de las más bellas oraciones que se han escrito. La llamó la “oración del vacío”. Concluía así: “Ya que estoy tan lejos de todo, Señor, ¡ que todo sea para mi como una estrella!”.

 

                               Javier Estangüi Ortega

componer, producir, crear 8

Componer, producir, crear (8)

 

Es conocido que, desde la revolución industrial, la contemplación se ha refugiado en los artistas y en los enamorados. Unos y otros han vislumbrado que previo al acto voluntario existe un previo asentimiento al mundo en donde uno reconoce y hasta celebra cuanto es, por el mero hecho de ser.

La madre que contempla con devoción al retoño, el artista que celebra la vida, el enamorado que experimenta la llegada de la amada como una epifanía, son poseedores de un saber que hoy, por desgracia, nos está casi vedado: el amor a lo que existe es la condición sin la que todo acto de voluntad y, a la postre, de transformación de la realidad, acaba por pervertirse. Un amor que simplemente asiente incondicionalmente a la realidad. ”¡Qué maravilloso es que tu existas!”, expresa todo enamorado, según acierta a decirnos bellamente Josef Pieper. Y en ese acto se rememora el mito de la creación según el cual Dios contempló cuanto había creado “y le pareció bueno”.

¿Cómo vamos a intentar conservar el mundo si antes no somos capaces de celebrarlo, si no lo con-templamos?.  La voluntad, los proyectos, las acciones, han de partir de ese acto primordial si no quieren abocarnos a la destrucción. Sin ese profundo amor y consideración por los seres que recrea la contemplación la acción acaba convirtiéndose en expolio. Nuestro actuar ha estado, con demasiada frecuencia, orientado a un fin ya sea económico, técnico, político y ha perdido de vista su fundamento y su punto de partida: lo que los seres son de verdad cuando no tratamos de violentarlos ni reducirlos a nuestros proyectos. No se trata de soportar resignadamente aquello que clama al cielo y es una flagrante injusticia. Se trata de que nuestro hacer no sea producto del resentimiento porque el mundo no se adecúe a nuestros patrones o a nuestros planes. De que no se trate en realidad de una fuga que enmascara y empeora aún más la realidad sobre la que actuamos.

Hemos sustituido el amor por nuestros hijos por revistas, cursillos y procedimientos que nos indican cómo ser buenos padres. Hemos cancelado todo acto desprendido por un ´calculo previo de riesgos y beneficios. Hemos sustituido el encuentro entre un hombre y una mujer por “técnicas sexuales” para no sentir el vértigo de lo alto ni de lo profundo. Y previamente a todo eso, y como acto previo, hemos deformado la realidad a aquéllos aspectos que, puesto que se nos dice que son verificables, controlables y predecibles, no nos infunden temor ni reverencia. Pues el asombrarse, admirar, reverenciar y hasta rezar, son actos que, puesto que reconocen lo que nos conmueve y es mas grande que nosotros, nuestros proyectos y nuestros planes, nos están proscritos.

 

                             Javier Estangüi Ortega

silencio en la nieve

                                                               SILENCIO EN LA NIEVE 

 

                La muy digna y valiente película de Gerardo Herrero “Silencio en la Nieve” pone de manifiesto cómo es posible hacer buen cine  histórico sin caer en maniqueísmos tan del gusto de la época. Una película bélica y a la vez policiaca que conjuga perfectamente también los planos político e histórico, una película tan  bien ambientada como interpretada.

                Lo que a nosotros nos mueve a reflexión es lo absurdo, una vez más, de una situación en la que había españoles en el ejército alemán y españoles en el ejército ruso, españoles ocupando Berlín y París con el Ejército Rojo y los ejércitos aliados, y españoles defendiendo esas ciudades con las tropas del Eje. Españoles matando a españoles con distintas banderas. Españoles demostrando valor y heroísmo para matar españoles, pero no para defenderse los unos  a otros como hermanos. Españoles haciendo que se cumplan una y otra vez  aquellas palabras del Cantar del Mio Cid que bien parecen una maldición histórica : “¡Qué buen vasallo si hubiese buen señor!”

Francisco Javier Martín Campillo

el quijotismo

                                               EL QUIJOTISMO

                Si Cervantes tuvo una  activa vida política hay que sospechar  que su libro El Quijote pudiera contener un mensaje político. Contiene muchos, la Iglesia, la nobleza, la justicia, el poder, la libertad, son sucesivamente sometidos a un lúcido análisis bien preñado   de enseñanzas  pero, como bien supieron ver  autores como Sánchez Albornoz, Ortega y Unamuno, el Quijote debe ser interpretado en clave del “quijotismo”.  La tantas veces comentada historia de un viejo hidalgo, trastornado por sus lecturas que,  sin saber de sus fuerzas ni del ridículo, se lanza a arreglar el mundo, a imponer el bien, confiado en que, como en las novelas de caballería, el idealismo, el valor y la generosidad  triunfarán siempre, y que arrastra como compañero de sus proyectos enajenados a un villano, movido no por impulsos morales sino  materiales.

                Sánchez Albornoz nos recordará que esos dos inmortales personajes sólo pudieron haber nacido en aquella España, Ortega los contemplará como el inicio en la historia de España del divorcio  entre el pueblo y las minorías dirigentes, Unamuno abogará por la  “quijotización” de Sancho y con él de todo el pueblo español.  Lo cierto es que Cervantes nos muestra al final de su libro que el mal padecido por el Quijote no era locura sino enajenación mental transitoria, y que el personaje regresa a su casa rechazando el  ser reconvertido en “pastor Quijotiz”, reconociéndose como Alonso Quijano “el bueno”.

                El mansaje de Cervantes parece ser: no emprendas trabajos por encima de tus fuerzas, no intentes cambiar el mundo, quédate en tu casa, administra y gobierna bien tú hacienda y sigue siendo lo que loco o cuerdo siempre has sido, lo que más te distingue, un hombre bueno.

                España siempre ha sido pródiga en Quijotes en hombres que contra toda lógica y toda posibilidad toman en sus hombros el destino de sus compatriotas. Solos, sin ayuda, se enfrentan a empresas que deberían ser colectivas, hombres enajenados que dan lanzadas a molinos de viento, hombres intoxicados por sus muchas lecturas, víctimas de la bajeza moral y de la ceguera  política de los españoles.   La estirpe de los Quijotes pertenece a un pueblo incapaz de organizarse en sociedad civil. Simplificando, gracias  a que no hemos tenido sociedad civil hemos tenido Quijotes. A la estirpe de los Quijotes pertenecen Jovellanos, Larra, Costa, Unamuno y Ridruejo…. Albert Boadella podría reclamar un lugar en la lista, pero su figura es más bien una mezcla de Don Quijote y de pícaro.

Francisco Javier Martín Campillo

historias que invitan a pensar 14

Historias que invitan a pensar (14)

 

En el libro séptimo de sus confesiones Rousseau describe como entró en el santuario de amor y belleza de una cortesana llamada Zulietta. Rousseau describe a la mujer con encendimiento:” La frescura de su carne, el brillo de su tez, la blancura de sus dientes, la suavidad de su aliento, la pulcritud de toda su persona…”.

En el momento en que, conturbado de emoción, estaba presto a desfallecer sobre uno de los senos de la muchacha que-según dice el mismo Rousseau-“parecía recibir por vez primera la boca y la mano de un hombre, observé que le faltaba un pezón”. Lo examinó con la mirada-, tal y como sigue describiendo-y vió que no estaba formado como el otro seno. Tal observación distrajo la mente y la perdió en elucubraciones. La encantadora muchacha se fue trocando en la mente del escritor en una especie de monstruo. Rousseau tuvo la estupidez,-según confiesa él mismo-,de contárselo . Ella “lo tomó a broma y, con su carácter bullicioso, dijo e hizo cosas capaces de hacerme morir de amor, pero como yo conservaba un fondo de inquietud, que no pude ocultarle, vi al fin encenderse su rostro, abrocharse de nuevo, levantarse y, sin decir palabra alguna, ir a asomarse a la ventana”. Rousseau entonces se acercó a la muchacha, ella se apartó de él y, paseándose por la estancia, abanico en mano y con tono frío, declaró:” Zanetto, lascia le donne e studia la matematica”.(Juanito, olvida a las mujeres y estudia matemáticas).

Rousseau que cantó la naturaleza al margen de las convenciones de los hombres, sin embargo, aquí sucumbió a la mente. A la dictadura de la simetría, del orden, de la medida. Al modo matemático de considerar la vida. Sin entender que la perfección de la vida tal vez se llame plenitud y no simetría ni forma anticipada.

La muchacha  lo intuyó y veló su dolor mirando por la ventana. La ventana, la fuga de lo que se ha perdido y la lejanía de lo que aun no ha llegado y, tal vez, nunca advenga. La mirada que es capaz de ver sin anteojeras, que repara en lo maravilloso de la existencia sin cortar a ésta por un patrón. La mirada capaz de conmoverse y hasta salir de si misma porque sabe que mucho de lo que nos produce estupor, nos descoloca, o nos saca de quicio, finalmente, nos redime. La perfección de lo imperfecto que es lo que existe. Vivir sin temer a la vida.

Pobre Rousseau y pobre Zulietta, cuyos nombres son los nuestros. Nuestros miedos, nuestras angustias, nuestros desencuentros. Y el dolor como resto amargo de una celebración perdida, de una esperanza extinta.

“Muy fuerte tiene que ser en la tierra la tendencia a la unión, al enlace-escribe maravillosamente Ernst Jünger-, lo se por el dolor que me producen todos los contactos omitidos .Un dolor que permanece mucho tiempo. Mas aún, siempre.”

 

                                    Javier Estangüi Ortega

historias que hacen pensar 13

Historias que invitan a pensar (13)

 

Relata Leon Bloy en sus diarios el encuentro con un hombre que, tratando de deslumbrarlo, se presentó como un escéptico que se burlaba de aquéllos que todavía en la vida esperaban grandes cosas o cosas extraordinarias.

Dirigiéndose a Leon Bloy el supuesto desengañado declaró:

“-Por lo que a mi respecta, puedo decir que nunca me ha ocurrido nada”.

A lo que Bloy, tranquilo y educado respondió:

“-Caballero, debe de ser usted un poco distraído o bien un ingrato, ya que ha elegido para decirme eso el momento en que precisamente le sucede algo inaudito, que no había imaginado ni esperado nunca que sucediera.”

“-¿El qué?”- preguntó el hombre sorprendido.

“-Ha tenido usted el honor de conocerme”, respondió Bloy con naturalidad dándolo la espalda.

La historia refleja el estilo profundo y cortante de Leon Bloy y  también nuestra desatención a la realidad. La indolencia y la falta de entusiasmo, la sequedad del alma que disfrazamos de madurez y sentido común, cuando, en realidad, son el resultado de nuestra deserción a nosotros mismos y a todo cuanto nos ofrece la realidad cuando no llevamos una venda de miedo y de cinismo en los ojos.

 

                          Javier Estangüi Ortega

los Rivel y los Fratinelli

LOS RIVEL Y LOS FRATELLINI

 

         Entre estas dos familias se decide el futuro del P.S.O.E. Ocupado por meritorios de diversa factura, en el IFEMA de las nuevas ideologías y barrocos discursos los primeros planos están reservados a objetores éticos, reses de carril, recortadores del pueblo y electrices capaces para la vida pública. Todos los tomases y demás veceros están acomodados al fondo. La audición es magnífica; el despliegue, de fantasía.

         Al fondo, detrás del orador de turno, en sincronía pareja con la conexión de televisión, apiñados como racimos, una nidada de mozalbetes que bien pudieran tener canas en los huevos avanza como un ejarbe haciendo la ola o sigue con semblante inmaculado la consigna de aplaudir. Salidos de las escuelas de retórica llamadas “casas del pueblo”, estos mozalbetes pueden mentir y dar vivas como nadie. Pero no tienen existencia independiente.

         Obeso, como todos los políticos llenos de promesas, desde su minarete, un homúnculo rico en muletillas maneja a una afición madura para la lidia. Familiarizado con sistemas de notación gesticulares, al referirse a PP semiatenaza los dedos pulgar e índice, ejercicio un tanto dudoso que bien pudiera significar “ni un tanto así”, o interpretarse como emulación de los niños de San Ildefonso al mostrar la bolita premiada. De vez en vez, balancea las nubes como pretendiendo ganar a la fortuna por la mano o acariciar la esperanza. Lleva incardinado en el rostro el insulso sello del partido. Y en estas, llegó Carme.

         Optimista donde las haya, disfrazada de idealista pero pragmática como la que más, Carme es una mujer anuncio. La chispa de la vida. Pronto se desbordaba anunciando adhesiones tan inconmensurables de una en una que no tenían guarismo suficiente, producían calambres en los números enteros y empequeñecían aforos planetesimales. Luego empezó a hablar por los codos. Cito de memoria. “Ausentes y presentes, dadores y tomadores, cucos y cucandas, sobornados y sobornables, lamelibranquios y cefalópodos, espectadores de la prestidigitación, voluble, clientelista y podrido vulgo. Tontos, en fin, de Coria, escuchad: Desde el raigón a los dientes nos hemos superado. Gastar no ha sido fácil. Pero mediante el régimen de nuestras diecisiete franquicias alegres y confiadas, incluso los personajes de ficción se hallan a gusto dentro de nuestras reconocidas a simple vista, fronteras autonómicas. Y se establecen con arraigo en cualquier pelvis. Apuntalando el Estado del nunca pasa nada os ofrecimos nuevos peligros. De un pueblo con andares de cangrejo, chapado a la antigua, replegado sobre sí mismo, de pasiones violentas y hábitos contraídos, hemos hecho un país de ciudades federadas que se lo pasan pipa destartalando la Historia. Sin sacar las cerillas. Sin regañinas puritanas. Sin preadaptación. Y para que no se escapasen las congojas cosimos las autonomías al Estado patrocinador. Palabra de vida”.

         “Y ahí no queda todo. También hemos  protagonizado la fulgurante recuperación del consumo improductivo. Hemos convertido España en un país de salvajes del capricho, en un país que aparece hasta en la sopa. Tan pujante, que incluso los pesos ligeros, concitando el asombro de su siglo, pueden comprar sin dinero. En los reinos del apalancamiento financiero, con alegres comerciantes, devoción mariana y tesón, todo es posible. Ahí tenéis a “Tesonero Romanos”. Pero ahora, para estar en armonía con los patriarcas de occidente, debemos amputar ciertas deudas que no son moco de pavo. O nos van a apretar los riñones. De hecho, nosotros, para ahorrar energía, ya no nos vamos a poner las pilas”.

         “¡Promete algo importante o devuélvenos la esperanza, puñalada trapera!”, dijo un habitante del planeta Lucifer. “¡Y lo que os habéis llevado!”, clamó el conjunto de gente soez que habita en la controversia.

         “Mirad, amigos. Si en algún lugar ha podido haber coimas es porque no es bueno que el hombre esté solo. En cualquier caso pienso acabar con la corrupción. Caiga quien caiga. Aunque caiga un gorrión”. Un pulso agitado gritó algo que acababa en ONES. Esta visto. Basta una palabra para aumentar el número de prosélitos.

         “Para que veáis que va en serio el tiempo nuevo que os propongo, mi programa “Milagros V2.0” desgrana punto por punto lo que no he hecho mas que esbozar. Ya que la democracia nos trajo la libertad de improvisar, que entre esta en juego. Nos especializaremos en eres de artificio y generosidad estadística. Haremos de España un país sin cuestas abajo, sin patologías financieras comprensibles. Apostaremos por las energías limpias, de ahí que vayamos a someter al planeta a un registro ambiental. Reciclaremos hasta el dinero opaco. Crearemos dos millones de puestos de trabajo con todo su ajuar. Y aún me sabe a poco”, realzó chupándose las patillas de las gafas. Que poderío.

         “Vámonos a acostar que la suerte está echada”, dijeron los partidarios de Rubalcaba.

         ““Ayúdanos, Señor, en este trago” dije yo, agarrando por el cuello a una botella de coñac.

 

Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España.

la sobrecogedora vista oral

LA SOBRECOGEDORA VISTA ORAL

 

         “No cabe un tonto más”, dijeron en la puerta de la sala. Él estaba allí, en el banquillo. Enfrascado en sus cuitas. La meditación era prolongada, como de murria. El complot intrincado. Los tramadores ya habían echado a rodar los títeres. Le acusaban de haber aceptado sombreros de jipijapa, sobrepellices, pajaritas, chaqués de excelente confección y hechura, trajes de prêt-á-porter, de baño y hasta de matachín. Aunque el que mejor le quedaba era el de payaso.

“Antes de apretarles las costuras, tengamos confianza en los presuntos”, dijo el Estado de derecho, buscando un prevaricador. “Lo siento, pero como desde Freud la culpa de todo la tiene el subconsciente, si me pillan, tengo la excusa perfecta”, nos advirtió la Justicia con acento grave y ceremonioso. “Además, hace siglos que intento ser honesta pero no lo he conseguido”, apostilló con un velo de telarañas en los ojos y la voz empañada de emoción. Si no lo oigo no lo creo. Afuera, mezclando alientos, partidarios del desmán y algunos miembros de la chiripitiflaútica corte autonómica trataban de darle ánimos: “¡alegra esa cara, alma herida!”.

“Sabedores somos de que te hacían en Marzo regalos de Navidad. De que transabas hasta la extenuación con los reyes del cambalache. De que aún siendo lo más importante de un traje, buscabas la felicidad en la sisa. Y para mantener el tinglado, como un golfín de tres al cuarto, capaz eras de endeudar a Valencia hasta contigo mismo”, concluyó en meritoria descripción la fiscalía, desvelándonos el decoro de los presuntos. “¡¡No y mil veces, no!!”, “¡¡no y mil veces, no!!”, repetía sin fisuras el inculpado ante nuestras escuchantes trompas de Eustaquio. “Lo ven, está con una mano atrás y otra adelante”. “Y dicho lo dicho, si no hay ruegos o preguntas, cuando el sol se pose en el centro del día, deberían proceder a la absolución del penante”, maestreó a boca llena la garganta jacobina del abogado defensor.  “¡¡Efectiviwonder!!” corroboró un jurado instalado en la bobarquía, mediante escueta nota plagaba de brincos, cabriolas y faltas de ortografía. ¡”Chocáte esa!” dijo hilarante el exculpado a su epígono Costa, como si le hubiera cogido el truco a la sentencia. Pronto supimos que los valencianos, además de paellas, también eran capaces de hacer un pan como unas hostias. Así es España. Unos hacen y otros descascarillan.

Y como hemos nacido para hacer penitencia, en eso estábamos, encomendándonos al poco cielo que nos quedaba cuando vino la extravagante valedora  a estomagarnos el día. Colmada de embustes hasta donde la vista no abarca, amalgamando cosas que se desdicen entre sí, doña Maria Dolores Cospedal García,  capaz de hacer que las palabras no concuerden con el movimiento de los labios, de vagar sin fin ni objeto por el mundo o de servir a todas las religiones sin moverse de la calle Génova, tomó la ocasión e hizo un torniquete donde apretaban los hechos. Luego, envuelta en nubes, con porte de continente (Castilla-La Mancha le parece un cajón), ponía coto al silencio anunciando a bombo y platillo, ergo a tontas y a locas, inconmensurables desagravios para aquéllos encausados que habían sufrido el mayor ensañamiento desde que democracia habemus. ¡A ver si no es para mosquearse!.

Así que sin sacar la tabla de logaritmos, a vuela pluma, propongo que amén de los legítimos recursos de amparo, retención de bulas, fuerza en conocer, queja y nulidad, para rendir tributo a estos dos personajes que tan alto han mantenido la divisa de la Comunitat, es de suyo que les nombremos falleras mayores de Valencia 2012. El evento bien pudiera organizarlo “El Bigotes”. Que lo suyo es algo muy bonito.

 

 

Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España

(Marqués de Bechamel)

 

 

 

 

 

 

el adanismo español



El ADANISMO ESPAÑOL


Hace un par de años un viejo amigo me comentó perplejo que cuando quiso usar una cabina de teléfonos en una situación de emergencia, encontró un jovenzuelo destrozándola, y cuando peguntó al vándalo el por qué de su conducta esta fue la respuesta que obtuvo:

-”No pasa nada. No es de nadie”.

Este es uno de los mayores defectos de los españoles, como aquel joven vándalo estar convencidos de que “Lo que es mío es mío y que nadie me lo toque, y lo que no es mío no es de nadie”. Cambiar la segunda parte de la frase : “lo que no es mío no es de nadie” por esta otra: “lo que no es mío es de todos”, supondría un cambio que llevamos siglos esperando en la historia de España, supondría que habíamos adquirido lo que más nos falta: sensibilidad y responsabilidad ante lo colectivo, saber valorar nuestra riqueza y nuestro patrimonio; significaría que habríamos adquirido aquello que nos permitiría el mayor avance: conciencia cívica.


Francisco Javier Martín Campillo

historias que invitan a pensar 12

Historias que invitan a pensar (12)

 

En el curso de un experimento se preguntó a un reputado psiquiatra si tendría inconveniente en ser filmado en el curso de la entrevista con un paranoico al que le iban someter a su tratamiento y que, además, presentaba como peculiaridad de su enfermedad el que se tenía por un gran psiquiatra. Al supuesto paciente que, en realidad era un psiquiatra y no un enfermo, le dijeron a su vez lo mismo que le habían dicho a su colega: que le sería presentado un paciente paranoico que se creía un gran psiquiatra .Asimismo solicitaron su permiso para filmar la entrevista con el supuesto paciente. Ambos ignoraban la condición real del otro y ambos dieron su permiso para ser filmados.

El caso es que una vez que tuvo lugar la entrevista,  y en el transcurso de la misma, cuanto más normal era el comportamiento de cada uno de ellos, tanto más le parecía al otro manifestación de una perturbación mental. Ambos salieron de la sala de entrevistas con el convencimiento de que habían estado hablando con un paranoico que se creía psiquiatra y cuya creencia le había incluso llevado a estudiar para estar versado en psiquiatría.

 

El que los científicos llamen “experimento” a esta experiencia no debe despistarnos, pues ilustra muy bien el “lecho de Procusto” al que a diario sometemos a la realidad para que se adecúe a nuestras ideas, a la vez que nos advierte acerca de la resistencia que experimentamos a que lo que esta presente a nosotros y nos habla pueda orillar a los fantasmas mentales que han precedido a su aparición. Quizás sea inevitable que la morada en la que albergamos a los otros esté hecha a nuestra medida, mas el darse cuenta de esto es el paso necesario para adecuarla también al invitado.

 

                      Javier Estangüi Ortega

historias que invitan a pensar 11

Historias que invitan a pensar (11)

 

En un maravilloso libro de Octavio Paz:” La llama doble”, el autor rescata una declaración atribuida a Miguel de Unamuno. Confesaba éste, siendo ya un anciano, que apenas sentía ya nada cuando rozaba las piernas de su mujer, mas añadía a continuación: “pero me duelen las mías si a ella le duelen las suyas”.

De Romeo y Julieta a Filemón y Baucis. De la exaltación a lo menudo y cotidiano y, sobre todo, a los dolores compartidos. El amor y su peregrinación. El amor y su recorrido. La celebración y la elegía. El río que se remansa al tiempo que ensancha su caudal. La declaración y la canción callada. Del ardor a la complicidad del  tiempo fermentado. Y con todo, del asombro al asombro, del regalo al regalo. ¡Qué milagro es que tú existas!.! Y qué milagro aún mayor el que envejezcas a mi lado!.

 

                               Javier Estangüi Ortega

 

 

componer, producir, crear 7

Componer, producir, crear (7)

Si la autopista y lo fabril son las imágenes a las que se adecúa lo producido .El camino “que se hace al andar” y lo orgánico son las de lo creado. En un caso el resultado del proceso es la culminación de un plan; de ahí que la filosofía  de la primacía absoluta de la subjetividad, entendida ésta como control-conciencia –voluntad, sea el fundamento de un hacer para el que el resultado final es la adecuación de la realidad a un concepto previo. El empirismo no fue su oposición, sino más bien otra manifestación de una subjetividad que reduce hasta tal punto el ámbito de la llamada “experiencia” que deja fuera de ella y como inexplicables vivencias cumbre que, al ser experimentadas por todos los hombres, son reinterpretadas por el empirismo como “visiones” o “delirios” o “ficciones” y así pretendidamente desalojadas de lo real.

Y han sido los artistas, los enamorados y los místicos quiénes nos han recordado que la vida es, ante todo, un misterio, y nos han devuelto esas experiencias desterradas por una visión que  reduce lo  real al dominio de un sujeto-previamente empobrecido-(la experiencia empobrecida es consecuencia y, a su vez, alimenta al sujeto empobrecido), y excluye cuanto no se aviene a éste.

Las grandes metáforas de místicos y poetas como “la noche oscura del alma” ,”los recintos intermedios” , “la noticia ininterrumpida que se forma de silencio”, “el canto que yace en todas las cosas”, aludían a esa realidad orillada por la civilización moderna. Un realidad en la que el hombre se dilataba y se reconocía mucho más en su ser genuino que en la que le ofrecían aquéllos espejos-cóncavos o convexos- que lo obligaban a encajar su complejidad en moldes conceptuales, que no eran sino camisas de fuerza.

El propio Kant, al topar con la obra de arte, no pudo sino entenderla como “un objeto sin concepto”, una serie de elementos que forman una unidad, más sin que esa unidad anteceda a la obra ni obedezca a plan alguno. Sin embargo el que hable de objeto es un error porque la obra de arte, como la naturaleza, no constituye objeto alguno. Son más bien realidades inagotables en su complejidad a las que nunca se las puede mirar como “estando enfrente, Gegend-stand), pues son expresiones de lo vivo.

El producto, resultado de lo fabril, es algo concluso y que está sujeto a una función y a un tiempo. Nada de esto es `propio de la obra de arte. Nunca esta concluida, es origen de infinidad de posibles interpretaciones, pero ya en el proceso de su creación, aunque el propio artista, en ese momento, “concluya” la obra por estar exhausto o por creer que es una obra lograda, finalmente la verá como un intento fallido por encontrar lo que lo colma, por expresar lo indecible. De ahí que en su ánimo apenas quepa la satisfacción que acompaña al fabricante cuando saca un producto al mercado; pues aquél, para quien la vida es una constante búsqueda de la belleza ,no puede nunca estar satisfecho de nada, pues de nada se puede decir: ”satis factum” , es decir, suficientemente terminado, concluyentemente hecho.

“Producir ideas”, “Hacer el amor”, “Tener fe”, expresiones donde lo poseído y lo producido se han hecho carne en nosotros, falsificaciones de lo que somos. Pues las ideas crecen en nosotros y maduran a lo largo del tiempo como se alza la savia hasta la flor y el fruto, no son nada producido. Obvio es decir que al amar nunca hacemos el amor, somos amor y es él quien nos talla y nos modela cuando lo recocemos y nos reconocemos. ¿Y qué decir de “tener fe”?. Tal vez no seamos más que ciegos que van palpando cuanto les sale al encuentro sin saber lo que es: unos se engañan creyendo prever lo que encontrarán y así, en su miedo, deforman la realidad. Otros ven la vida como viaje iniciático, o como peregrinación a los lugares santos (el alma y el corazón) y aunque no se mienten ni fingen saber aquello que podrían encontrar, sin embargo, milagrosamente y, pese al dolor y la desazón que les acompañan en la vida, confían en que, como cantó Rilke, “todo te anunciara una amada”.

 

                       Javier Estangüi Ortega

el nacionalismo

                               EL NACIONALISMO

 

                La mayoría de los estudiosos de la política coinciden en que existen básicamente dos clases de nacionalismo, el nacionalismo cívico y el nacionalismo étnico.  Para distinguirlos nos referiremos a un suceso, real o ficticio tanto da, que tuvo lugar al final de la Segunda  Guerra Mundial, un oficial alemán, al rendirse a un oficial inglés, trató de justificarse diciéndole:

                -“Al fin y al cabo tanto usted como yo somos nacionalistas”

                A lo que el oficial inglés replicó:

                -“No. Usted es nacionalista, yo soy patriota”

                El nacionalismo étnico concibe la nación como una unidad histórica, cultural, étnica. La concibe como una unidad metafísica y, casi siempre, darwiniana, al modo de “Una unidad de destino en lo universal”. La nación, patria siempre tiene razón, y la mejor manera de servirla es  poner a su servicio un Estado lo más fuerte posible,  y hacerla poderosa militarmente.

                Para el nacionalismo cívico o republicano la nación es una entidad sobre todo política y legal, no metafísica ni racial, que garantiza la libertad y la justicia a sus ciudadanos, a los que trata como tales y no como súbditos. La nación, la patria no siempre tiene razón, pero hay que procurar que la tenga procurando que respete la libertad y la legalidad. La verdadera superioridad de una nación sobre otras no puede establecerse en base a su superioridad militar, económica o cultural, sino política y moral. La mejor nación será la que cuente con mejores ciudadanos.

Francisco Javier Martín Campillo

historias que invitan a pensar 10

Historias que invitan a pensar (10).

 

Recrea Chesterton en su extraordinario libro sobre Santo Tomás de Aquino una anécdota de Santo Domingo de Guzmán, apenas divulgada. De paso, señala que una de las razones del silencio que corre sobre este autor se debe a que fue posteriormente la orden de los dominicos la que llevó a cabo la mayor parte de las tareas de la Inquisición.

Y ahora vayamos a la historia. Se cuenta que estando Santo Domingo en presencia del Papa, éste señalando su magnífico palacio papal, exclamó:” Pedro ya no puede decir: No tengo plata ni oro”, a lo que Santo Domingo respondió: “No, ni tampoco puede él decir ahora: Levántate y anda “.

Es imposible expresar en menos palabras la tendencia a petrificarse y vaciarse que se da en todas las instituciones, el peligro de indolencia que acecha siempre allá donde el bienestar es la medida de las cosas y se posterga al espíritu.

Necesitamos saber hasta qué punto la abundancia material abotarga nuestra experiencia vital y embota nuestro espíritu. Necesitamos saber cual es el límite de riqueza material que una cultura y un hombre pueden soportar sin perder su humanidad. Hemos emprendido una carrera en pos del crecimiento en la que ingenuamente suponíamos que el sujeto de la misma iba a permanecer intacto, y no ha sido así. Ahora vislumbramos esto:  el que se acerca a la meta es un ser deforme y reducido. Y el resultado ha sido éste: una mayor riqueza para un ser cada vez más empobrecido.

 

                 Javier Estangüi Ortega

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